La Patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos. José Martí

La Patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos. José Martí


Cuba no puede ser el «paraíso perdido» para quienes se marchan

Todavía hoy, ante la incomprensible interpolación martiana en el artículo primero de la constitución del 2019, se está por realizar el anhelo del Apóstol expresado en el exilio, cuyo profundo eco se siente también en el insilio cubano: «con todos y para el bien de todos».

08 Mar 2023
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08 Mar 2023
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Imagen © Today News Post

Marcos G. Cruz, pastor anabautista y coordinador de la Red Anabautista Digital, conversa con Cuba Próxima sobre la actual crisis de la nación y el drama migratoria y acerca de los retos que esto impone.

1- Más de 2 millones de cubanos -quizá cada vez nos aproximamos a 3 millones- residen fuera de Cuba, como resultado de la emigración de las últimas décadas. Unos 800 mil en los últimos meses. ¿Cuáles han sido las causas fundamentales de esta especie de sangría nacional? ¿Cuál es y será el costo de esto para el presente y futuro de la nación?  

La nacionalidad cubana es un mosaico, cuyos pigmentos y colores nos hablan de sus habitantes nativos; de quienes fueran arrancados de tierras africanas; de aquellos peninsulares que en distintas épocas y con distintas motivaciones se embarcaran hacia Cuba; de minorías étnicas como asiáticos y judíos; cobrizos, blancos, negros y amarillos, camuflados por el verdor de la manigua en las guerras independentistas, gestando una nación para todas y todos. Un hecho que ensombrece nuestra historia fue la imposibilidad de desembarco para pasajeros del St. Louis, barco que albergaba las esperanzas de refugio de muchos judíos que habían partido de Europa; conmocionando a un artista plástico a inmortalizarles en su obra: «Los olvidados» o «Diáspora». Irónicamente desde las mismas aguas, muchos cubanos intentarían tiempo después alcanzar su pascua, encontrando reposo absoluto a su desesperanza; otras personas conseguirían cruzar nuestro Mar Rojo, haciendo crecer la diáspora cubana. Si bien pesan las vidas individuales perdidas, también preocupa la vida de la nación que languidece.

La pandemia supuso una deriva para las ansias de bienestar de una nación, la precariedad sanitaria, alimenticia, acompañada de la muy estrecha posibilidad de recibir ayuda humanitaria, reordenamiento económico, han conseguido también ahogar la vida de los cubanos en su cotidianidad dentro de la isla. La iniciativa privada de compra en el exterior, e importación, supuso un aliento para emprendedores cubanos, así como para los potenciales consumidores que encontraban satisfacción a sus necesidades; a la vez, se generaba un mercado de trabajo que favorecía a muchísimas personas. La respuesta institucional incidiría nefastamente, en el cambio de divisas se favorecería la compra y relegaría la venta a las más ínfimas posibilidades, la subida de la tasa de cambio de divisas, subiría también su valor en el mercado negro, con el consecuente arrastre de precios de otros productos, y la agravante de escases de la oferta; todo ello conseguiría asfixiar al pueblo cubano. La ola migratoria resultante va a ser difícil de surfear; como saldo tenemos, menos capital financiero, menos capital físico, y ahora menos capital humano, «El Capital» de Carlos Marx, no rellenará ese vacío.

2- ¿Cuáles son los perfiles de cubanos que mayormente emigran? ¿A qué actividades se dedican estos una vez establecidos en otros países?

Lamentablemente, la emigración cubana también alcanza matices épicos, muchas personas de la tercera edad también han cruzado fronteras, aunque no constituye la generalidad de los migrantes. Precisamente el perfil mayoritario está compuesto por personas que están en su edad productiva, ya sea desde los más jóvenes, hasta jóvenes adultos, cuyos proyectos de vida para ser realizables, suponen la emigración. Ello contrasta con el remanente en Cuba, que apunta a una sociedad envejeciente, pero el joven capital humano que se escurre coincide con la cada día más necesaria  recepción de remesas del exterior; cuya dependencia resulta difícil de negar, e incide en el comportamiento de la economía cubana. La apertura de Nicaragua resulta un estímulo a la emigración, ya que quienes emigran son potenciales emisores de remesas.

Entre los que parten, abundan personas profesionales y con capacitación técnica, pero el primer destino en el mercado laboral que les espera es mayoritariamente el área de servicios, el mismo les asegura una calidad de vida superior si se compara con los resultados de su trabajo en Cuba. No pocos insisten en revalidar sus títulos para acceder al mercado de trabajo profesional, ahí otra de las desventajas para los cubanos, ya que Cuba no ha suscrito el Convenio de la Haya, fechado en 1961, para la apostilla de documentos. Por ello se debe legalizar la documentación académica en el Ministerio del Exterior, y después en los consulados respectivos de los países a los que se pretenda o se consiga migrar, aumentando el nivel de gestión y encareciendo considerablemente los costos. Cualquier eventual Cólquide, supondrá serios desafíos para los emigrantes cubanos.

3- ¿Qué condiciones deberían cambiar en Cuba para disminuir la emigración? ¿Cómo asegurar que los emigrados mantengan el vínculo con la realidad del país, no sólo de la familia, y sean activos de su desarrollo?  

Además de la precariedad existente, hay un sentir generalizado en que no se vislumbra solución posible por lo pronto, se compromete cada día más el futuro del bienestar del país, el creciente endeudamiento sin resultados es muestra de ello. De cara a la realidad presente, urge ampliar los canales humanitarios para aliviar necesidades extremas, las comunidades de fe podrían seguir ampliando su rol en la canalización de la misma dada su confiabilidad; sería una respuesta plausible a corto plazo, pero a largo plazo supondría dependencia y asistencialismo. Por ello sería necesario, dado el desacierto de la administración pública, posibilitar las concesiones administrativas a diferentes actores que puedan gestionar eficientemente servicios públicos, aunque supondría algunas inquietudes. Las licitaciones a nivel regional y global, no en pocas ocasiones suponen esquemas de corrupción, sin embargo, prescindir de las licitaciones tampoco supone la ausencia de corrupción. Lo anterior supondría avanzar en una legislación que propiciara mayor transparencia y publicidad en cuanto a licitaciones.

Habría que estimular el sector productivo, la apuesta por el mercado de servicios no es carente de resultados, pero sin respaldo productivo las arcas se seguirían vaciando en la importación de bienes, además, el caudal humano con que se cuenta envejece o se fuga. Sería comprensible que, en primer lugar, dichas iniciativas estuvieran abiertas a los nacionales cubanos, residentes tanto dentro y fuera de Cuba cuando fuere posible; ya que, si bien se buscaría integrar a la nación para participar en políticas públicas tendientes al bien común, necesariamente se ha de esperar un servicio eficaz. También se impone eliminar el ostracismo, acabar con la pérdida de ciudadanía para nacionales que se radiquen en el exterior y se ausenten hasta en más de dos años; consagrar derechos constitucionales que respondan a la nación cubana, de la cual su diáspora también es parte. Cuba no puede ser el «paraíso perdido» para quienes se marchan.

4- ¿Quiénes y cómo podrían desatar ese proceso?

Muy bien enfocada la pregunta, dada la pluralidad de actores que se evocan. Si bien se ha expresado una preocupación por la descapitalización de las voces de cambio, aunque a veces sea por «exilio voluntario», siguen emergiendo actores. Quiero mencionar oportunamente al movimiento 27N y Articulación Plebeya, dado su énfasis en la necesidad de diálogo, cuyo resultado fuese la negación del mismo, cuando paradójicamente Cuba es garante para el diálogo entre colombianos, incluyendo a la guerrilla… Antes de la insistencia en el diálogo y el posible ensayo de la democracia, hay que tener muy presente que en Cuba se hace notar la partidocracia, el Partido Comunista de Cuba se autoconstituyó en «fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado», como aparece en la Constitución de 1976, cuyo proyecto constitucional fue aprobado por el Primer Congreso del PCC en 1975, no tendría razón entonces de sorprender su artículo V. Cuestionada legalidad, discutible legitimidad, hoy los mismos dirigentes del PCC reconocen la falta de motivación para entrar a sus filas, cuyo ingreso sería más bien por cooptación.

A lo anterior se une el creciente abstencionismo y rechazo en las urnas a las propuestas que emanan desde la oficialidad, lo que pone en tela de juicio su presunta legitimidad. Las políticas públicas encuentran cada vez menos eco en la población, la implementación de las mismas no consigue solucionar las problemáticas actuales, en todo caso agravan las condiciones. Ante esa panorámica, la cúpula del poder en Cuba, aunque prefiera el monólogo de la continuidad, no puede permanecer de espaldas al diálogo, pero cuando opta por el mismo, prefiere los interlocutores foráneos. Ahí radica la capital importancia de la sociedad civil transnacional, articulando las voces de fuera y dentro. Si bien resulta oportuna cualquier iniciativa cívica en el interior de la isla, habrá que insistir en iniciativas conjuntas de actores internos y externos en la arena política internacional, para buscar incidir desde el espacio global, y consecuentemente repercutir en Cuba. Todavía hoy, ante la incomprensible interpolación martiana en el artículo primero de la constitución del 2019, se está por realizar el anhelo del Apóstol expresado en el exilio, cuyo profundo eco se siente también en el insilio cubano: «con todos y para el bien de todos».

SOBRE LOS AUTORES

( 5 Artículos publicados )

Doctor en Ministerio, y certificado por Amnistía Internacional en Colegios Amigos de los DD.HH.

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Comentarios

  1. 🙋‍♂️ Un análisis objetivo y conciso de esta particular situación socio-económica.

    Dios prospere la voz de la ciudadanía cubana!!!

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