La Patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos. José Martí

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Cuba y sus adultos mayores: tristeza de la verdad

La verdad es que mientras algunos intelectuales elaboran con pavoneo un Programa Integral de Cuidados divulgado en eventos e intercambios con extranjeros,  el sistema de salud no ofrece ni una aspirina para un dolor de cabeza, le es imposible operar de cataratas a miles de ancianos, no puede asistirlos con calidad y respeto en sus variadas enfermedades. Partirse una cadera en Cuba es un grave problema, no hay materiales sanitarios para semejantes operaciones

24 Ene 2024
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Imagen © Teresa Díaz Canals

“Es pues una obligación eterna hacia el ser humano no dejarle pasar hambre”

Simone Weil  

Un pueblo quiere decir no estar solos, saber que en la gente, en las plantas, en la tierra hay algo tuyo, que aun cuando no estés queda ahí esperándote, escribió Cesare Pavese[1]. Por desgracia, esas características que describe el escritor italiano no se cumplen en la actualidad para el caso cubano, pues una parte significativa de la población está más que nunca huérfana de apoyo social, de acompañamiento, de solidaridad. Por esta situación profundamente anclada en la base humilde y frágil de Cuba, es que me asombra la declaración hecha en la sede de las Naciones Unidas recientemente por una delegación de este país referente a sus derechos humanos.

La verdad es que mientras una élite de poder se exhibe diciendo sandeces, como esa de que es un reto para ellos la intención de convertir la bodega en un espacio de “socialización”, miles de esas personas que viven solas por diversos motivos, poseen apenas dinero para pagar las muy escasas mercancías que les venden esos decadentes establecimientos. Parece que ese señor jamás ha visitado algún espacio de ese tipo, pues lejos de “socializar”, dan deseos de llorar, se sale deprimido de allí, aplastado por la obligación de comprar alguna mercancía en esas covachas de mal gusto.

La verdad es que mientras funcionarios defensores de un sistema represor, esgrimen criterios en Naciones Unidas acerca de las exquisitas atenciones que este Estado brinda a los adultos mayores, una buena parte de ellos recibe una jubilación de extrema miseria, después de haber trabajado  toda su vida. Recuerdo que en ese tiempo laboral oficial, nos descontaban un porciento – como ocurre en cualquier país del mundo –  para la seguridad social, es decir, contribuimos toda la vida a nuestros retiros, además de entregar nuestras vidas a una profesión u oficio. Nadie nos ha regalado absolutamente nada, al contrario, nos han estafado de manera bochornosa.  

Ayer conversé con un adulto mayor de sesenta y ocho años. Me acerqué a él porque cada vez que paso por Reina y Belascoain lo veo con sus muletas y una cajita para que lo ayuden monetariamente. Pensé que era un indigente sin techo, de los que encontramos a diario en cualquier calle, pero estaba equivocada, resulta que me comentó que era jubilado, trabajó unas décadas en el Hospital Hermanos Ameijeiras en un almacén de esa instalación hospitalaria. El señor no tiene familia, su esposa murió hace unos años, es propietario de un cuarto, lo que me dijo con orgullo al sentirse dueño de algo. Busca una pareja más o menos de su edad ya que una joven de treinta y pico le dijo que se unía a él si le pasaba el cuarto a su nombre. ¿Cuántos adultos mayores piden en el espacio público limosnas, cuántos venden cualquier tipo de mercancía, cuántos registran la basura, cuántos reciben atención médica de calidad, cuántos se alimentan adecuadamente? Estos datos no aparecen reflejados en la Informe que Cuba brindó ante las Naciones Unidas. Le pregunté cuánto recibía de remuneración tras haberse retirado: 1600 CUP, respondió rápidamente. Si sacamos cuenta 1600 CUP representan en estos momentos en el país 4,84 dólares cada mes. ¿Quién puede vivir con ese dinero por treinta días?  Una parte de los jubilados que recibimos esa cantidad o un poquito más continúan trabajando, otros buscan diversos contenidos laborales para elevar esa precariedad de dinero que les entregan. Un grupo vive de las remesas entregadas por sus hijos, lo que hace absurdo el hecho de haber entregado sus vidas para recibir absolutamente nada.  Sin embargo, hay seres humanos que no tienen familia, ni las capacidades, ni la salud necesarias para contar con los bienes necesarios para disfrutar una vida decente.

Encontré a un discapacitado en la calle 23 y M, su nombre es Narciso Moya Lescay, tiene 65 años, pensionado con 1500 CUP, le faltan las dos piernas. No tiene una casa para vivir, pues la que tenía se derrumbó. El Estado lo llevó para un asilo, pero declaró que se fue de ese lugar por la comida pésima y, sobretodo, porque el señor encargado de atenderlo lo maltrató. Entonces le otorgaron un cuarto que no tiene ni agua ni luz, un vecino le lleva un poco para que se pueda bañar. 

La verdad es que mientras se desarrolla con mucho éxito un emprendimiento para los cuidados que se puedan pagar por las personas con buena posición económica, que es Tatamanía -y no menciono esta institución con resentimiento, con deseos de que desaparezca, al contrario-  no existen determinados establecimientos de calidad que auxilien a las capas más desfavorecidas de la sociedad cubana, donde se incluye una gran parte de personas mayores. Funcionarios y académicos se regodean desde la palabrería, la máscara y la demagogia barata y no desde la verdadera eficacia y la honestidad, no declaran las cosas como son. Los hogares de ancianos no alcanzan para todos los que necesitan esta asistencia. Las casas de abuelos y las cuidadoras destinadas por el Estado para atender a ancianos solos y desprotegidos tampoco son suficientes. Estas últimas prefieren hacer este tipo de función a particulares, pues el pago estatal es poco.  

La verdad es que mientras algunos intelectuales elaboran con pavoneo un Programa Integral de Cuidados divulgado en eventos e intercambios con extranjeros,  el sistema de salud no ofrece ni una aspirina para un dolor de cabeza, le es imposible operar de cataratas a miles de ancianos, no puede asistirlos con calidad y respeto en sus variadas enfermedades. Partirse una cadera en Cuba es un grave problema, no hay materiales sanitarios para semejantes operaciones.

El Grupo Nacional de Trabajo que elaboró el Informe para el Examen Periódico Universal (EPU) ante el Consejo de Derechos Humanos en su 44 período de sesiones que tuvo lugar del 6 al 17 de noviembre de 2023 se basó en documentos como  códigos, leyes y en la Constitución del 2019. Ellos sirvieron como testigos de una parte de los ancianos,  pero allí no estuvieron representados los que tienen hambre, los indigentes, los que nadie atiende. Basándonos en la pedagogía del testimonio[2] el testigo que no da cuenta de la ausencia del otro es – literalmente – un sinvergüenza, porque los que asistieron a ese enclave como testigos, tendrían que haber mostrado el silencio de los que han sido desposeídos de dignidad, de los infrahumanos.


[1] Véase Pavese, Cesare La luna e i falò   En: Pavese  de María de la Luz Uribe Editorial Barcanova S.A., 1982, p.91

[2] Véase Ética de la compasión Joan-Carles Mèlich Herder Editorial S.L., Barcelona, 2010, p. 294

SOBRE LOS AUTORES

( 13 Artículos publicados )

Doctora en Ciencias Filosóficas e investigadora del Observatorio Cuido 60.

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Comentarios

  1. En muchos países del mundo que no se pregonan socialistas, la vejez es tratada con veneración por ser reservorio de sabiduría; aquí ha sido olvidada. La verdadera continuidad sería atenderla como merece, reconociendo lo que ha aportado en estos años de postergar el bienestar para un futuro que nunca llegó.

  2. Hola, este es lo que pienso.
    A los jòvenes la educaciòn que se le ha brindado segùn el estado es una educaciòn gratuita hasta la Universidad.
    Pero esa educaciòn ha sido dirigida a tenerles que adredecer mientras viva,una sumisiòn total,llegan a la vejès y todavia le siguen debiendo,
    Asi sea un dr.ingeniero,cientifico y a la hora de su jubilaciòn, es desechado,como cualquiera,pasando los mismas penurias que un simple trabajador de limpiesa, habiendo trabajado toda su vida aportando su sabiduria y sus conocimientos.
    Aqui no tenemos derechos
    Solo imposiciones al gusto y la autoridad del que està al mando.

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