La Patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos. José Martí

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Desafíos de la relación Estado sociedad civil en Cuba

30 Ene 2023
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Imagen © Evelyn Sosa

Las relaciones del Estado cubano con la sociedad civil están marcadas por la discriminación política del totalitarismo derivado de la Revolución, los efectos nocivos de otras condicionantes -internas y externas- y el incremento de los conflictos. Es parte de las causas, manifestaciones y riesgos de la crisis sistémica que vivimos. Encarar los desafíos es clave para superarla y avanzar hacia la democratización del país.

Aunque siempre hubo resistencias, durante las primeras décadas post 1959 funcionó la fórmula gubernamental de reconocer y respaldar solo al mundo asociativo que le fuera funcional. En su base estuvo el exitoso experimento de ingeniería social de los primeros años sesenta, cuando en aras de la unidad para defender la Revolución se configuraron las llamadas “poleas de transmisión” del Partido Comunista. Entre las principales de masas y sociales la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y las uniones de Escritores y Artistas y de Periodistas de Cuba (UNEAC y UPEC respectivamente).[i]

Semejante sesgo político determinó un clima desfavorable, polarizante y excluyente. Se impusieron la subvaloración, el arrinconamiento, represión y obstáculos permanentes al desarrollo del resto de las expresiones formales e informales. Fuera por la burocratización consustancial al modelo, la intencionalidad política o ambas, ese mundo de lo social tan necesario para el país se dañó de modo reiterado. Así caminamos en sentido contrario a las tendencias globales en dicha esfera.

Los años noventa fueron un parteaguas. De entonces a la fecha la sociedad cubana se tornó mucho más compleja y diversa en todos los ámbitos, incluido el de la sociedad civil y sus relaciones con el Estado.

Hemos asistido, por un lado a la contracción y deterioro de las organizaciones articuladas/subordinadas al sistema político. Con independencia de origen e intención, ellas se tornaron cada vez más verticalizadas, elitistas y distanciadas de las demandas ciudadanas. Por otro, a la ampliación y diversificación de formas asociativas independientes, incluidas opositoras al gobierno.[ii]

Este último espectro contempla actores pro reivindicaciones democráticas; de derechos humanos; feministas; ambientalistas; antirracistas, animalistas, de medios alternativos, sectoriales como los escritores y artistas, sindicales, de familiares de presos políticos, relativas a demandas de equidad y derechos para grupos sociales marginalizados como los LGTBIQ+, ancianos, negros y mestizos, etc. 

I

Ese extenso segmento es cada vez más demandante y puja por reconocimiento, desarrollo e incidencia social frente al Estado. Ha generado nuevas dinámicas dentro y fuera de la Isla, por el peso cada vez mayor de la diáspora y el acceso a internet. Y también se ha probado en la esfera pública con redes solidarias, interpelando al Estado en múltiples temas, en protestas sociales y logrando cierta presencia y reconocimiento internacional. 

No obstante, es poco atendiendo a su potencial y las necesidades el contexto. Persisten significativas limitaciones que afectan a todo el universo de la sociedad civil y el mejoramiento de sus relaciones con el Estado. Entre ellas: 

1. La base totalitaria del régimen que por su naturaleza “anula al individuo y a la sociedad civil”[iii] y cuenta con una clase política no dialogante, retrógrada y atrincherada en beneficio propio.

2. Relaciones de subordinación y control del Estado excesivos, que imponen trabas tanto a organizaciones como ciudadanía.

3. Esfera pública con estrechísimo margen de autonomía, solo compensable en parte con el acceso a internet.

4. Ordenamiento jurídico discriminatorio, restrictivo y no acorde a estándares internacionales. Desde la Constitución, Ley de Asociación vigente (1985) -considerada “limitada”, “obsoleta” y “burocrática” hace décadas- y el Registro de Asociaciones.[iv]  

5. Aplazamiento recurrente de normas jurídicas fundamentales como las relativas a los derechos de manifestación y reunión, y de formas asociativas. Ambas se vinculan a otros derechos y libertades y han sido particularmente reclamadas durante los últimos años de agudización del conflicto interno.

6. La hostilidad del gobierno de los EEUU –que limita y sirve también de pretexto al gobierno para coartar libertades- y la asunción del tema como parte de la agenda bilateral que trasciende a lo multilateral.[v]

7. Insuficiente cultura cívica y prevalencia de una cultura política que estimula intolerancia y aceptación acrítica del poder.

II

Por más que el discurso gubernamental tergiverse la realidad, ella se impone y es cada vez más conocida. Confirma la responsabilidad del Estado cubano en materia de derechos humanos, su falta de vocación democrática y de voluntad política para encarar estos temas desde la articulación de consensos.

Como en otras esferas, se le han ofrecido diagnósticos, propuestas y recomendaciones al gobierno desde la academia y la sociedad civil, pero no han encontrado receptividad. Véanse si no, la vigencia de problemáticas, limitaciones y retos que dejara planteados Cuba Posible hace varios años.[vi]  

También en lo internacional se conmina al gobierno hace décadas a fomentar relaciones con las organizaciones de la sociedad civil donde prevalezca la cooperación constructiva. Algunas importantes y recientes (2018) están en informes “sombra” (alternativos) al gobierno respecto al derecho de asociación y sobre la discriminación racial. Pueden verificarse -junto a otras- en las Observaciones Finales del Comité para la eliminación de la discriminación racial y en el Informe del Grupo de Trabajo sobre el Examen Periódico Universal (EPU) de derechos humanos de Naciones Unidas.[vii]

En este último consta que en el diálogo interactivo sobre Cuba formularon declaraciones 143 delegaciones y se derivaron más de 300 conclusiones/recomendaciones. En ellas se alude reiteradamente a la negativa situación de la sociedad civil en la Isla y sus relaciones con el Estado. Varias recomendaciones se refieren a protección de derechos de expresión, reunión pacífica y asociación, así como detener la represión contra los ciudadanos que intentan ejercer derechos.

Haberlas atendido y honrado sus compromisos, también multilaterales, habría ayudado a mejorar el clima sociopolítico en el país, y llegar en mejores condiciones al próximo EPU en octubre del próximo año.[viii] Sin embargo, el escenario 2018-2022 ha sido peor: junto con la mayor crisis, crecimiento de la protesta ciudadana –incluido estallido social de julio 2021- y represión política masiva en muy diversas formas.

Algunas muestras fehacientes de tal empeoramiento son: frustrados intentos de articulación cívica, interpelación y diálogo desde la sociedad civil por varios grupos emergentes -Movimiento San Isidro (MSI), 27N, LGTBIQ+, Articulación Plebeya y Archipiélago, por ejemplo-, así como los más de mil ciudadanos que sufren prisión política u otras formas de restricción a la libertad, solo por ejercer derechos cívicos.[ix]

III

Urge encarar los desafíos en este importante ámbito de las relaciones entre la sociedad civil cubana y el Estado por su importancia y efecto multiplicador en el resto de la sociedad. Llamo la atención sobre cuatro de ellos que son vitales:

1.- Reivindicar a la sociedad civil cubana como ámbito descentralizado y  heterogéneo de asociación voluntaria de los ciudadanos –sin ideología ni referente político único- donde se articulan identidades colectivas. Espacio donde se construye hegemonía y se fortalece la participación ciudadana en los asuntos públicos. Si alguna parte de ella hay que defender es la que contrapesa al Estado, lo interpela y desafía la discriminación, la desigualdad y la dominación.  

2.- El Partido/Gobierno/Estado debería aceptar esa realidad y tomar nota de que de la sociedad civil y sus relaciones con ella depende también su legitimidad y la gobernabilidad. Los ciudadanos deben poder articularse en libertad y tener capacidad de representación real en el mapa sociopolítico nacional. Continuar desconociendo eso agudiza los conflictos, dilata soluciones y viola la soberanía popular.

3.- Es vital estimular y fortalecer las formas asociativas independientes, por justo y porque las conquistas democráticas no brotan del poder. Tales organizaciones necesitan incidir con libertad en la ciudadanía, socializar intereses, pujar por una esfera pública autónoma, articular demandas y consensos, generar soluciones, ganar reconocimiento popular y empoderamiento a través de acciones colectivas.

4.- Eliminar con urgencia las restricciones del Registro de Asociaciones y asegurar que la nueva Ley de asociaciones reconozca autonomía a la esfera pública, pluralidad de la nación y pleno derecho de expresión, reunión y asociación. Que elimine restricciones muy lesivas y criticadas hace años dentro y fuera de Cuba, como lo relativo a membresía, recursos, existencia única y el requerido órgano estatal de relación.

Sin duda, en los sistemas modernos son vitales las funciones de la sociedad civil y la ampliación de sus relaciones con el Estado. Ellas constituyen conquistas de la humanidad en pos del desarrollo democrático, y deben reivindicarse con urgencia en Cuba. Es vital para solucionar la crisis nacional y avanzar en un proceso democratizador que asegure un mejor país para las actuales y futuras generaciones, preservando la soberanía nacional. Mañana puede ser demasiado tarde.    


[i] Además de las mencionadas otras principales de masas y sociales con tales funciones, en su mayoría creadas o refuncionalizadas durante los años sesenta son: Federación Estudiantil Universitaria (FEU); Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM); Organización de Pioneros “José Martí” (OPJM); Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC, 1977); Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC, 1981) y Asociación de Pedagogos de Cuba (APC, 1989).  Tal proceso de ingeniería social cuyo diseño permanece hoy se completa en 1990 con la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC).

[ii]En rigor, los partidos y organizaciones políticas opositoras deberían ser parte de la sociedad política, pero en Cuba se identifican dentro de la  sociedad civil.

[iii] Las dimensiones de la sociedad civil, por José Luis Tejeda González, 2014, https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-23332014000100136

[iv] La ley vigente está disponible en https://www.ciegodeavila.gob.cu/images/PDF/nuestraRegion/Otras_Direcciones/Justicia/Ley_54_Asociaciones.pdf. Luego de sucesivos aplazamientos finalmente está previsto para el próximo mes de diciembre. Sobre las dilaciones y limitaciones que explican el empeoramiento de hoy en ese ámbito véase https://ipsnoticias.net/2016/07/ley-cubana-de-asociaciones-espera-por-su-demandada-reforma/

[v] Confírmese en discursos de los presidentes de ambos países en diferentes momentos: Barack Obama en La Habana a propósito de su visita en 2016 (https://www.youtube.com/watch?v=X0nqeO27kVk) y Miguel Díaz-Canel a propósito de la IX Cumbre de las Américas, California.  https://www.youtube.com/watch?v=E72ucx4JsPo

[vi]Dossier – https://www.academia.edu/35044080/Dossier_Nueva_Ley_de_Asociaciones_para_Cuba_pdf

[vii] El EPU es un mecanismo de Naciones Unidas para revisar el estado de los derechos humanos en los países miembros de la ONU. Parte del récord de señalamientos y recomendaciones al gobierno cubano pueden encontrarse en: Human Rights Watch, La Maquinaria Represiva de Cuba: Los Derechos Humanos Cuarenta Años Después de la Revolución, 1999,  https://www.refworld.org.es/docid/57f79452c.html; De los más recientes informes alternativos o “sombra” pueden consultarse el Informe sobre el derecho de asociación en Cuba, mayo de 2018 presentado por Cubalex y la Robert F. Kennedy Human Rights; Informe para el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, Revisión de la República de Cuba, 96º Período de Sesiones, Agosto 2018, por Comité Ciudadanos por la Integración Racial; Comité para la eliminación de la discriminación racial. Observaciones finales sobre los informes periódicos 19° a 21°combinados de Cuba, CERD/C/CUB/CO/19-21. Disponibles en: https://www.refworld.org.es/publisher,HRW,,CUB,57f79452c,0.html; https://ap.ohchr.org/documents/dpage_e.aspx?si=A/HRC/24/16/Add.1;

[viii] Para el próximo EPU de Cuba en octubre-noviembre 2023, varias organizaciones de la sociedad civil nacional e internacional preparan insumos e informes “sombra” con numerosas evidencias de esta etapa crítica.https://www.ohchr.org/sites/default/files/documents/hrbodies/upr/midtermreports/ngosmidtermreports/2022-10-12/UPR-Cuba-Joint-NGO-Coalition2022-SP.pdf;https://pen-international.org/es/noticias/pen-internacional-freemuse-christian-solidarity-worldwide-y-artist-at-risk-connection-pen-america-presentan-reporte-intermedio-sobre-cuba 

[ix] https://observatoriocubano.com/2022/10/03/cuba-364-protestas-en-septiembre-cuba-mas-de-4-millones-de-cubanos-rechazan-el-socialismo-en-urnas-y-miles-en-las-calles/ y https://mail.google.com/mail/u/0/?tab=rm&ogbl&zx=jdze21fbualx#inbox/FMfcgzGqRZZZtXQWrCgQfmfrqnDgjQzp

SOBRE LOS AUTORES

( 4 Artículos publicados )

Doctora en Ciencias Históricas, Profesora Titular y escritora cubana.

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