La Patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos. José Martí

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El pilar de esa «paz necesaria» es un robusto Estado democrático de Derecho (Dossier)

Solo el Estado de Derecho puede garantizar esa convivencia pacífica en la pluralidad que conduce a la paz necesaria y, muy importante, a los valores agregados de la paz legalmente garantizada: que la sociedad aprenda a solucionar sus conflictos partiendo del reconocimiento del otro.

21 Dic 2023
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Imagen © Shanti

Cuba Próxima comparte este dossier sobre la estrategia Shanti, hoja de ruta para alcanzar en Cuba la «paz necesaria». Participan Manuel Cuesta Morúa, Elena Larrinaga, Lennier López, Ileana de la Guardia y Mario Valdés.

1- Shanti es la propuesta con la que la Concertación Democrática D FRENTE y el Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC), integrante de esta concertación, impulsan una agenda, a modo de Hoja de Ruta, para afrontar pacíficamente los obstáculos que están destruyendo la convivencia nacional y la posibilidad de una sociedad y un Estado democráticos. Ello es sostenido en la necesidad de revertir la violencia social e institucional, incluso cultural. ¿Cuál será el pilar de la «paz necesaria» que procurará?

Manuel Cuesta Morúa: El pilar de esa «paz necesaria» es un robusto Estado democrático de Derecho. Puesto a alargar las definiciones, le agregaría el término plural. Porque el problema de la violencia se amplifica en Cuba en la medida en la que el Estado la legitima. Para él, todo lo diferente, lo diverso, lo distinto, lo otro, debe ser suprimido. Y como en ningún escenario lo legal es suficiente para esa supresión extendida, la violencia ha sido el mayor recurso en el intento, infructuoso, de lograrlo. La diversidad y la pluralidad, a la larga, brotan por doquier.

Solo el Estado de Derecho puede garantizar esa convivencia pacífica en la pluralidad que conduce a la paz necesaria y, muy importante, a los valores agregados de la paz legalmente garantizada: que la sociedad aprenda a solucionar sus conflictos partiendo del reconocimiento del otro. En este sentido hay un valor pedagógico desde el Estado de Derecho que se irradia al resto de la sociedad y de los ámbitos de convivencia. Claro está, en el estado actual, paradójicamente, la acción primera es cívico-cultural. Por un lado, hay que poner un extra, «forzar»desde el campo cívico los comportamientos no violentos, y por otro hay que cultivar, culturizar a la sociedad en la dirección de la no violencia. Es verdad que la pobreza y la desigualdad alimentan la violencia social; también es verdad que los agravios y resentimientos que aquellas producen se pueden canalizar por vías distintas a las de la violencia. A fin de cuentas, la violencia no resuelve la desigualdad. Sí tiende a profundizarla y a enquistarla. Shanti es necesario, precisamente para desnaturalizar la percepción de que las violencias de la pobreza son inevitables. De lo contrario, la misma convivencia se pervierte y el suelo de la democracia se empantana.

Elena Larrinaga: La «paz necesaria» sólo se consigue a través de un proceso de progreso personal que entrañe el respeto mutuo y garantice la edificación de una sociedad cohesionada, en la que cada cual pueda encontrar su verdadero lugar y gozar de la parte de los recursos intelectuales y materiales que le correspondan.

Jamás será posible enriquecer la vida de los seres humanos en un estado de guerra o violencia extrema, y la educación deberá ser la herramienta fundamental de la sociedad para lograr un destino mejor.

La Paz es el componente fundamental del esfuerzo de los pueblos por organizarse sobre bases de justicia y solidaridad.

Lennier López: Cuando hablamos de «estrategia Shanti» nos referimos al menos a dos cosas: medios y fines. El fin fundamental es la paz, que no es otra cosa que la coexistencia democrática y la resolución de nuestras diferencias como sociedad dentro de un marco de derecho.

Ahora bien, los medios no están desligados a los fines. Esto es, «no todos los caminos conducen a Roma». Por ello, para conseguir el objetivo político mencionado arriba, es indispensable una oposición cívica y comprometida con principios democráticos.

La estrategia de pacificación política y cívica necesita cimentarse en dos espacios: el institucional y el de la sociedad civil. Sin lugar a duda ambos espacios han sido monopolizados por el actual régimen político, pero ello no quiere decir que sean indisputables. 

Ileana de la Guardia: La campana Shanti para una transición pacífica hacia la democracia parte del principio de que resulta necesaria la paz institucional y social en la sociedad cubana.

El funcionamiento de una sociedad está basado en las leyes, en su Constitución, en el Código penal, que deben regular y arbitrar las relaciones sociales. A partir de ellas, el Estado y el Gobierno deben ejercer la responsabilidad de solucionar los problemas de violencia social.

En Cuba el Gobierno ha demostrado su fracaso ante al aumento de la violencia en general, y en muchos casos es responsable directo. La convivencia social debe basarse en los valores de tolerancia y respeto a la libertad de los otros. El Gobierno cubano no respeta estos principios; sus leyes e instituciones los desconoce e impone una praxis de represión.

El primer objetivo con la campana Shanti en la lucha contra los diferentes tipos de violencias. O sea, contra la violencia institucional, ejercida desde el Estado y el Gobierno, y contra todo tipo de violencia social e individual. Para esto la campana promueve los valores de tolerancia y respeto a la libertad, que son indisociables.

La campana de Shanti, a su vez, demuestra a las autoridades que sus leyes represivas y su violencia política, si bien les garantiza el control del poder, no les garantiza la paz social.

La acción política genera cierta violencia, ya que un grupo ejerce el poder sobre otros, pero en las sociedades democráticas ello tiene límites y está controlado, pues todos los ciudadanos pueden lograr espacios de expresión y acción política; además, todos gozan de la protección judicial de sus derechos.

En Cuba, cuando el 11J el presidente Miguel Diaz-Canel dio la «orden de combate» (violencia física, golpizas y encarcelamientos) contra los ciudadanos que se manifestaban públicamente de manera pacífica, ofreció testimonio de la cotidiana violencia institucional del Estado cubano.

Mario Valdés: Respeto y apoyo la propuesta Shanti, iniciativa de las organizaciones de la sociedad civil independiente que conforman la Concertación Democrática D FRENTE, para abrir cauces pacíficos a la superación del clima de violencia que se ha impuesto en la sociedad y el Estado cubanos. Por su manifiesta capacidad para reprimir cualquier forma de lucha por la democratización, el fenómeno de la violencia totalitaria ha de ser sofrenado y superado como condición sine qua non para el desenvolvimiento exitoso de cualquier iniciativa pacífica de superación de la crisis cubana.

Teniendo en cuenta que es esta una violencia estructural impuesta por el Gobierno/Partido/Estado a partir de un sistema de componentes que la ejercen de manera física (instituciones armadas, tribunales, cárceles…) y/o simbólica (escuela, organizaciones de la sociedad civil oficialista, medios masivos de comunicación…), el pilar de su superación democrática ha de ser el empoderamiento de la sociedad civil y los valores de independencia, libertad, justicia y respeto a los Derechos Humanos que la transversalizan y le son inherentes. Solo el incremento de la actividad autónoma de esos actores civiles de auténtica estirpe democrática, unida a la creciente solidaridad internacional con el sufrido pueblo cubano, podrá hacer recular y constreñir, paso a paso, la enorme parafernalia de violencia doctrinaria que el grupo de poder hegemónico ha instaurado en la ideología y psicología social e impuesto como modus vivendi «natural» al pueblo cubano durante más de medio siglo. 

2- ¿Qué otras organizaciones y proyectos de la actual sociedad civil cubana han asumido esta estrategia global contra la violencia?

Manuel Cuesta Morúa: La mayoría de las organizaciones y proyectos existentes al interior de Cuba están trabajando en esta estrategia. Últimamente se han unido activistas de Cuba Independiente y Democrática y de la Alianza Democrática Oriental. Eso garantiza que la estrategia esté presente ya en toda la isla, aunque no con la misma intensidad en todos los lugares. Un dato muy importante aquí es que Shanti camina de la mano de una buena cantidad de ciudadanas y ciudadanos. El espacio esencial para garantizar su expansión y su éxito.

Elena Larrinaga: El pueblo cubano en su conjunto puede hacer suya esta estrategia, pues ya tiene interiorizado algo así. Por ello, ahora institucionalizamos Shanti.  

La represión tan dura ejercida desde el 11J, con tantas personas injustamente encarceladas, que ha causado no sólo dolor, sino perplejidad en la sociedad y en la comunidad internacional, ha llevado a la reflexión. La violencia y las torturas físicas y psicológicas no son la solución.

La no violencia se ha utilizado en muchas ocasiones de la historia como antídoto a la violencia y ha dado magníficos resultados. Mahatma Ghandi fue un testimonio evidente de lo que se consigue con la perseverancia en la paz.  Las mujeres de la Red Femenina de Cuba, de la Alianza Cubana por la Inclusión, del Partido Demócrata Cristiano y de las Mujeres Cuentapropistas, entre otras muchas, han demostrado su adhesión a la resistencia pacífica.

Lennier López: De una u otra forma varios grupos civiles y políticos en Cuba han asumido este tipo de estrategia cívica aun cuando han recibido más violencia por parte del Estado. Históricamente el Movimiento Cristiano Liberación o la propia UNPACU han insistido en la via del civismo tanto en las calles como a través de los resquicios institucionales existentes. En general, la oposición cubana ha sido mayormente pacífica, sobre todo en las últimas dos décadas.

Ileana de la Guardia: Entre las organizaciones que están luchando contra la violencia en Cuba, están Alas Tensas y Red Femenina, que desde hace tiempo trabajan contra la violencia intrafamiliar y de genero; así como el Comité Ciudadano por la Integración Racial que lucha contra la violencia racial. También están las organizaciones del Consejo para la Transición Democrática en Cuba y la concertación democrática D Frente, que luchan contra la violencia institucional. Actualmente ha sido creado el Observatorio contra la violencia (OcV) como iniciativa de la sociedad civil, para seguir uniendo acciones contra las diferentes formas de violencias.

Mario Valdés: Más allá de las organizaciones y proyectos que conforman la Concertación Democrática D FRENTE, hallo que solo la plataforma INSTAR ha asumido la propuesta Shanti, pero no tengo datos confiables al respecto. Aunque solo tiene unos meses de vida, y su existencia ha coincidido con un crecimiento de la represión orgánica de un Poder cada vez más deslegitimado y soberbio, el camino que Shanti postula de enfrentamiento, rechazo y superación de la violencia mediante iniciativas pacíficas ha mostrado su potencial como factor de cambio en las circunstancias cubanas.

Considero que el mayor lastre que ralentiza el avance de esta y otras propuestas anteriores de lucha no violenta en Cuba, radica en su falta de perspectivas reales de aceptación y adopción ampliamente unitarias. Ante la longeva y siempre preservada unidad de acción entre el Gobierno y sus seguidores, los actores de la sociedad civil independiente oponen un afán de autonomía y protagonismo individual que los debilita en su enfrentamiento a la represión y el adoctrinamiento impuestos por el régimen. Superar estas barreras y llegar a calar y ser asumida por actores independientes de diferente carácter (partidos y proyectos políticos, plataformas unitarias, publicaciones, medios académicos y de análisis político, grupos de defensa DDHH, ecologistas, comunidad LGBTIQ, etc.) y los sectores populares de dentro y fuera de la Isla como una opción necesaria y probablemente exitosa hará que esta pujante iniciativa de transformación pacífica logre expandirse y florecer para bien de Cuba.

3- Dicha estrategia implementará cuatro vías, complementarias a su vez. Estas son la reanimación de los espacios cívicos de encuentro, conversación y aprendizajes sobre el tema de las violencias; articulación de espacios virtuales de debate y comunicación; creación de redes comunitarias compartidas de ciudadanos y ciudadanas dispuestos a trabajar en los diferentes ámbitos iniciales a través de los cuales impulsaremos la estrategia; y activación proactiva y legal de la «ciudadanía cívica», con la solicitud de la Certificación Acreditativa de la Condición de Elector ante el Consejo Electoral Nacional, fundamental para proporcionar validez al apoyo ciudadano a algunas de las iniciativas que serán presentadas o reimpulsadas. ¿Cuáles son los propósitos de estas vías y los mejores modos de impulsarlas?

Manuel Cuesta Morúa: La primera vía es capital: la conversación deliberativa presencial es imprescindible para tratar un tema como el de la violencia, intercambiar experiencias y difundir en las comunidades, donde habría que afrontar el tema de la violencia social, las ideas y propuestas que se intercambian, y la creación de espacios de aprendizaje, canalización e intermediación de los conflictos. Hay que tener en cuenta que los comportamientos violentos se fraguan en los hogares, de ahí trascienden a las comunidades próximas y se convierten en hechos y comportamientos sociales en el resto de los ámbitos más amplios de interacción.

La segunda vía cumple tres propósitos: la amplificación, que garantiza la presencia simultánea de las conversaciones sobre violencia y todos los espacios de comunicación accesibles, principalmente las redes; la conversación de una comunidad transnacional como la cubana y la participación de personas con expertos en temas relacionados con la violencia.

La tercera garantiza la expansión y socialización de un proyecto, de una idea y de sus propósitos. Estas redes son las que involucran, los dan a conocer en los niveles básicos de la población y van generando movimiento a través de la identidad simbólica y estética. Desde la distribución de volantes, T-shirts, pulseras y otros objetos simbólicos que identifican la estrategia hasta la búsqueda de participación simple y elemental de la ciudadanía. Estas redes son esenciales para crear cultura y movimiento en torno a Shanti. Generando una plataforma más sólida, con vínculos de confianza y conectada en el objetivo de apoyar otras iniciativas con propósitos diversos, pero que necesitan, todas, un ecosistema pacífico de ciudadanas y ciudadanos proactivos que rechacen las conductas y comportamientos violentos. En sí mismo, un hecho e índice sociales de democratización y una garantía firme para la democratización política que buscamos.

La cuarta vía abona a dos requisitos ineludibles de cualquier iniciativa cívica o política que quiera cumplir sus propósitos, especialmente en regímenes autoritarios o totalitarios: viabilidad y sostenibilidad. Los cambios cívicos y políticos efectivos tienen que involucrar a una cifra crítica de ciudadanas y ciudadanos, no solo a las o los héroes de cada momento. Y para ello, aquellos tienen que percibir que el costo de su compromiso y participación es menor que sus beneficios potenciales. En un país devaluado cívicamente, es decir, donde la protesta o manifestación públicas dejaron de ser tradición, el uso de las estrechas vías del derecho legal ofrecen una triple garantía: acción legítima, costos personales o sociales mínimos y neutralización legal y legítima de la represión del Estado. Estas garantías, relacionadas con la viabilidad, abren paso a que las iniciativas puedan sostenerse tanto en el tiempo como en la búsqueda de apoyos sociales, y por consiguiente a su efectividad en términos de presión cívica y política respaldada. 

Estas vías se complementan, se nutren y se potencian puestas sobre el terreno. Y nos ayudan a instaurar una nueva matriz social y cultural si somos capaces de comunicarla bien a un número creciente de ciudadanas y ciudadanos.  

Elena Larrinaga: Impulsar la idea o la actitud que ya forma parte del imaginario colectivo es fundamental para adquirir visibilidad y fortaleza.

Pienso que es importante crear la conciencia de grupo, que pasa por informarse del tema, y de ahí debatir la mejor manera de generar y fomentar ámbitos de respeto en tu comunidad. No aceptar la violencia en ninguna circunstancia, identificar patrones para prevenir nuevas acciones y escuchar a quienes la han sufrido y también a quienes la han ejercido.  

Sólo el paso previo de concienciación compartida hará que la iniciativa consiga los logros deseados. La unidad en la acción y el propósito es la clave para lograr resultados.

Lennier López: No podemos renunciar a la via institucional por más que el régimen nos cierre las puertas cada vez que intentamos acceder. Sin embargo, es evidente que la negativa sistemática del Estado de atender las demandas ciudadanas resquebraja la disposición de los ciudadanos de acudir a las instituciones en busca de soluciones. Inevitablemente esto genera una especie de institucionalidad paralela, un estado informal. Hacer política implica no desconocer la realidad. En tal sentido, la conversación no puede excluir estos espacios informales existentes, sino que debe emplearlos también. Las redes comunitarias deben -en la medida de lo posible- aprender a navegar en estas instituciones paralelas o informales.

Ileana de la Guardia: El propósito de Shanti es implicar y movilizar a la sociedad civil contra todo tipo de violencia: la intrafamiliar, la violencia de género, la violencia racial, la violencia religiosa y la cultural. La campaña informa a los ciudadanos de los diferentes tipos de violencia, así de cómo el Estado y el Gobierno deben ser responsables de proteger los ciudadanos de la violencia. También busca sensibilizar a los sectores medios de funcionarios que están cercanos al poder, para que comprendan que pueden ser actores de los cambios necesarios contra la violencia, que ellos mismo viven cotidianamente.

Mario Valdés: Los propósitos de Shanti conducen a superar el entorno tóxico de la violencia totalitaria y generar espacios de convivencia pacífica que empoderen a la sociedad civil, por lo que son loables y necesarios en el contexto cubano. Hacerlos realidad más allá de los entornos virtuales en el contexto represivo imperante será muy difícil, pues en la medida en que se vayan extendiendo las acciones de Shanti, el régimen cargará sobre ellas con toda su fanfarria propagandística y represiva. Solo avizoro su realización mediante la realización de acciones barriales y comunitarias; el aprovechamiento de espacios institucionales más flexibles de carácter sociocultural; la alianza con líderes y proyectos comunitarios; y como formas de lucha no violenta y desobediencia civil ante situaciones críticas donde los representantes del Gobierno/Partido/Estado hayan agotado sus posibilidades de solución o explicación.

 4- El documento que hace pública esta estrategia anuncia el trabajo coordinado en cinco ámbitos, es decir, la violencia política, violencia de género, violencia racializada, violencia institucionalizada, violencia económica, violencia interreligiosa, violencia intrafamiliar, violencia contra niños, niñas y adolescentes, y violencia psicológica. ¿Cuáles podrían ser algunas de las iniciativas que serán presentadas o reimpulsadas a través de esta «ciudadanía cívica»?

Manuel Cuesta Morúa: En cada ámbito queremos dar un paso a la vez; a lo sumo dos.

En el de la violencia política sería importante trabajar, sin distracción, en la propuesta de reforma al artículo 5 de la Constitución, y en el tema de la amnistía de las y los presos políticos.

En el de la violencia de género hay un camino avanzado por las plataformas feministas (afortunadamente todas están en Shanti). Aquí se trata de apoyar las demandas que ellas vienen haciendo para contar con una ley integral contra la violencia de género y las denuncias que sistemáticamente vienen haciendo sobre los feminicidios y otras violencias de género. Estamos generando aquí una conversación con ellas para apoyarlas en dos sentidos: recoger firmas entre la ciudadanía para ejercer presión legal a favor de esta ley, y abrir un espacio de conversación permanente, con una sección animada por ellas, para intercambiar sobre el tema de la violencia de género.

En el de la violencia racializada la iniciativa específica es similar a la del ámbito de género. Desde el Comité Ciudadanos por la integración Racial, intentamos se elabore una propuesta de ley que responda a las inquietudes acumuladas y recientes en cuanto al racismo en Cuba.

En los restantes ámbitos enunciados iremos más lentamente. Se necesitan crear condiciones específicas para darle viabilidad a proyectos concretos en esas áreas. Algunas bien sensibles, que dependen de una asimilación general de la cultura de la no violencia y de ambientes de confianza para involucrar a sectores implicados, como lo de las familias y los sectores religiosos.

Sí estamos preparando propuestas concretas de tipo legal para revertir las violencias institucionalizadas, e inconstitucionales, normalizadas en Cuba. Las detenciones arbitrarias, los sitios ilegales a las casas de las y los activistas, las restricciones a la libertad de movimiento dentro y fuera de Cuba, o a las y los cubanos para entrar libremente a su país, son parte de las acciones a emprender para desnormalizar las diversas violencias institucionales que las autoridades ejercen sobre una porción no desdeñable de cubanas y cubanos.

Buscamos desde Shanti un fuerte impacto de estas acciones. Depende en mucho de la simultaneidad y conexión con las que trabajemos y de las campañas de comunicación que estamos emprendiendo y fortalezcamos en lo adelante.

Elena Larrinaga: La «violencia» es en definitiva una sola, que se manifiesta, sin embargo, de diferentes maneras y en distintos ámbitos. Por tanto, las respuestas deben de ser selectivas, es decir por grupos afines según los temas a tratar, sin dejar de lado la coordinación general; es decir, los modos y maneras de tejer la red. De ahí deriva la importancia de la cooperación de todos los sectores sociales.  Muchos lo entienden, pero lógicamente, son pocos quienes se atreven a manifestarlo.  Sólo   una estrategia coordinada nos dotará del peso necesario para poder obtener lo que nos corresponde.

Lennier López: La movilización ciudadana contra la violencia política es de primer orden. Recuperar el espacio público es imprescindible para ello. Asimismo, esta recuperación requiere de individuos libres y que sostengan valores democráticos. La democracia suele necesitar demócratas. Nuevamente, medios y fines no están disociados.  

En el ámbito institucional podemos intentar encontrar espacios para demandar reformas a la Constitución. Pero ello necesita estar acompañado de movilizaciones. Solo contando con ambos resortes tendremos posibilidades reales de transformar el país.

Ileana de la Guardia: Estas iniciativas se irán desarrollando poco a poco en la medida que los ciudadanos se involucren en esta campaña. Por ahora lo más importante será informar y sensibilizar a los ciudadanos sobre el origen de la violencia y los cambios que demanda.

Mario Valdés: Si bien todos estos ámbitos de la violencia son importantes por lo que representan para la imposición y supervivencia del Estado dictatorial totalitario, considero que las violencias económica, política e institucionalizada constituyen el sostén del régimen autocrático cubano. Siendo así, los contenidos relacionados con el rechazo y superación de estas formas coercitivas deberían ser analizados y promovidos en cualquier acción de Shanti donde sea posible; lo cual no impide dedicarles acciones específicas.

En lo económico sería conveniente trabajar por la creación de un nuevo código del trabajo, acorde a la economía mixta ya existente, que incluya el derecho de los trabajadores a la huelga y la creación de sindicatos libres, no subordinados a la administración. En lo político, la liberación de los presos de conciencia; el derecho de los disidentes y opositores pacíficos a permanecer, salir y entrar al país; y el cese de la judicialización y el acoso a la libre expresión de las opiniones políticas. En la institucionalizada, es preciso efectuar acciones que contribuyan al rechazo ciudadano a la existencia de grupos paramilitares de represión (Brigadas de Acción Rápida) y los despreciables “actos de repudio”; el fin del sistema de la tutela (“atención/coordinación”) de las instituciones estatales sobre las organizaciones de la sociedad civil afines; así como, la autorización legal de nuevas organizaciones e instituciones independientes de la sociedad civil en el ecosistema de entidades sociales del país, venciendo el mito burocrático de la necesidad de una organización nacional única con niveles subalternos.

5- Todo ello articularía un criterio legítimo de soberanía, la cual debe constituir al pueblo como primer poder y origen de todos los demás poderes. Algunos la referencian del modo siguiente: «la soberanía no es más que el ejercicio irrestricto de todos los derechos de la dignidad humana en todo el territorio de cada país por todos los ciudadanos». ¿Qué opina usted?

Manuel Cuesta Morúa: Completamente de acuerdo con esta formulación. Yo suelo expandir, junto a otros, los campos de ejercicio de la soberanía. De los derechos de la dignidad humana en el espacio territorial, que la pone frente a frente a los Estados, a los derechos de la dignidad humana en los ámbitos más específicos y cercanos de la familia, la comunidad de residencia, las distintas comunidades de interacción y los restantes ámbitos de convivencia. La soberanía es la autonomía de cada persona para ejercer sus derechos frente a toda forma de poder. Incluso en relaciones de pareja o en comunidades afectivas como la de los amigos. Mientras más fuerte la autonomía abajo, más potente e irreversible su ejercicio y presencia arriba. El círculo completo de la dignidad humana.  

Elena Larrinaga: Para algunos autores la soberanía es un concepto polémico.  Debemos entender que el término de «soberanía popular» se estableció en la Constitución francesa de 1973 frente a la tesis de la «soberanía nacional». La soberanía popular implica que la residencia legal y efectiva del poder de mando de un conjunto social se encuentra y se ejerce en y por la universalidad de los ciudadanos, en particular en los estados democráticos.  De ahí que el sufragio universal se convierta en un derecho fundamental, siendo por lo tanto la condición ciudadana igual para todos, con independencia de cualquier otra consideración.

Lennier López: Cuba es un Estado soberano. Sin embargo, esa soberanía no recae en los cubanos, sino en un grupo muy minoritario de cubanos. Si bien la soberanía del Estado es requisito para tener un régimen político democrático, esta no es suficiente. Una República cubana no solo requiere que otros estados reconozcan la legitimidad del Estado cubano, sino que el Estado cubano reconozca a sus ciudadanos como la fuente primaria de legitimidad de quienes gobiernan. El problema cubano es fundamentalmente entre el Estado -usurpado por un puñado de cubanos que solo representan sus intereses personales- y la mayoría de sus ciudadanos.

Ileana de la Guardia: El Gobierno de Cuba no respeta este principio de soberanía, que aparece en el artículo 3 de la Constitución. Las autoridades, de acuerdo con el artículo 5 de esta, se colocan por encima del Estado y de la sociedad, para desconocer toda libertad y reprimir a quién la ejerza. La campana Shanti puede servir de vía para informar a los ciudadanos de sus derechos y reclamar al gobierno que cambie las leyes que impiden proteger a los ciudadanos de tanta violencia.

Mario Valdés: La soberanía nacional, difícil de absolutizar en un mundo globalizado, es una divisa que el Gobierno cubano emplea comúnmente para defender en el plano internacional su modelo disfuncional. Pero la soberanía nacional es un producto de sus componentes internos, entre ellos las soberanías: individual, territorial y de las organizaciones sociales. Cuando estas no tienen posibilidades reales de existir, la soberanía nacional se torna una patente de corso para que el grupo de poder hegemónico avasalle a los sectores subordinados de la nación y use al país y su peculio como propiedad particular. Shanti debe priorizar la lucha por todas y cada una de las soberanías como garantía de la verdadera soberanía nacional.

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Centro de Estudios sobre el Estado de Derecho y Políticas Públicas

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Comentarios

  1. Excelente propuesta, muy necesaria, oportuna, esencial para transformar en el mejor sentido la realidad que en muchos aspectos nos agobia y tiende a hacerse más crítica. Una propuesta como está puede frenar la tendencia hacia el caos social total en nuestro país. Los comprometidos con los intereses de la nación, lo agradecen.

  2. Yo pienso que hay que trabajar mucho en las redes sociales , el cubano en general piensa y se expresa mal y padece de una indiferencia descomunal , es dado a poner las emociones por delante , erra en definiciones y conceptos , ejemplo : “en Cuba no hay BLOQUEO”, sin aclarar que lo que hay es un Embargo y como para el cubano Bloqueo y Embargo es básica aunque erróneamente lo mismo ves que enseguida sale el NTV a leerte la sarta de sanciones contra el gobierno cubano y de esta manera perdemos credibilidad . Es solo un ejemplo de muchos .
    Sobre la oposición ya sabemos que nada más se destaca uno lo aíslan y neutralizan . Yo he promovido , no con mucha constancia , el usar un pulover o blusa blanco el sábado o domingo de cada semana como protesta sin meternos en candela (al menos no por ahora) y la gente me dice :” pero qué bobería” o qué estupidez es esa” y yo les digo que esa bobería es la que tal vez podamos lograr , lo que sí no va a pasar por ahora es que la gente se movilice a las calles a protestar . Pienso que deberíamos concentrarnos en pequeñas cosas que tal vez funcionen y no en grandes cosas que sabemos no van a funcionar . Gracias , saludos

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