La Patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos. José Martí

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Esta propuesta de Ley Electoral ofrece una vía hacia la institucionalidad democrática, poco costosa y factible

La propuesta ofrece una vía para alcanzar una institucionalidad democrática en Cuba desde el menor, menos costoso y más factible cambio posible dentro de la Isla, pero debe enfrentarse a un contexto muy complejo, que sólo podrá ser superado con un gran compromiso por el cambio y la asunción de sus riesgos por parte de una mayoría de los involucrados y de la sociedad cubana transnacional.

28 Jun 2024
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La propuesta de Ley Electoral Provisional para Cuba, presentada por el Centro de Estudios «Cuba Próxima», es un sólido punto de partida para enfrentar un reto tan significativo y complejo como encaminar a la sociedad cubana hacia una institucionalidad democrática. Es una propuesta pragmática, que busca iniciar un cambio con las menores transformaciones posibles y que conduzca a un cambio estructural y pautado hacia la democracia.

La fortaleza de la propuesta radica en establecer los cimientos institucionales para elecciones libres y competitivas. Para ello, hace énfasis en aspectos como la inclusión ciudadana, permitiendo la auto nominación para los cargos, algo que marcaría el fin de un largo período de «comisiones de candidatura», que han operado, en definitiva, como filtros de lealtad política e ideológica para ejercer el poder en la Isla.

Además, la propuesta prioriza la divulgación de las agendas electorales de los diferentes actores políticos, la precisión necesaria en los registros de electores y la claridad en cómo resolver los conflictos derivados del proceso. La propuesta pone un énfasis imprescindible en la transparencia y supervisión internacional, un aspecto fundamental para considerar si esta alternativa fuera aceptada por la mayoría del espectro político cubano.

En los puntos débiles de la propuesta se encuentran también las claves para avizorar qué apoyo puede reunir entre las diferentes posiciones políticas. En primer lugar, sería necesaria una reforma constitucional, que se desarrollaría, al menos en uno de sus escenarios, bajo el control del Partido Comunista de Cuba. ¿Qué métodos se podrían emplear para conseguir que esto ocurriera? La respuesta a esta pregunta determinará en gran medida el respaldo que obtendría una propuesta así. El escepticismo sobre un cambio realmente democrático por parte de la élite política cubana, y no una fachada electoralista que acabe dando ventaja a quienes hoy detentan el poder sobre todos los demás, será un punto determinante.

La ausencia de instituciones democráticas previas y de una sociedad civil articulada, que pueda funcionar también como árbitro social y contrapeso para que el proceso sea conducido de manera justa y apropiada, augura mayor fricción entre los propios actores políticos en una sociedad profundamente polarizada. Este es un contexto que, no obstante, ninguna propuesta sobre el futuro de Cuba podrá evadir.

En conclusión, la propuesta ofrece una vía para alcanzar una institucionalidad democrática en Cuba desde el menor, menos costoso y más factible cambio posible dentro de la Isla, pero debe enfrentarse a un contexto muy complejo, que sólo podrá ser superado con un gran compromiso por el cambio y la asunción de sus riesgos por parte de una mayoría de los involucrados y de la sociedad cubana transnacional.

SOBRE LOS AUTORES

( 5 Artículos publicados )

Miembro de la Junta Directiva de Cuba Próxima. Editor de “23yFlagler”. Licenciado en Derecho por la Universidad de La Habana, donde fue profesor adjunto.

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