Abrir este túnel de esperanza permitiría movilizar a numerosos actores sociales, individuales y colectivos, renuentes a seguir marchando tras las banderas de un gobierno fallido, pero apáticos a secundar a organizaciones, programas y figuras que apenas conocen. ¡Mis parabienes para esta propuesta por Cuba!
La iniciativa que bajo este título presenta Cuba Próxima a la sociedad cubana para iniciar una “negociación política” entre el Gobierno y sus contrarios -amparada en su largo historial de análisis de los problemas cubanos y razonables propuestas de solución- contiene varias ideas novedosas y pertinentes con el fin de abrir de una vez una verdadera mesa de diálogo nacional en un clima de distensión y apertura. Mas allá de los elementos incluidos en la agenda que adelantan sus autores para la negociación y posterior reforma constitucional, quiero resaltar lo pertinente de la propuesta de un Grupo Facilitador (GF) capaz de actuar de manera autónoma en un contexto polarizado históricamente entre dos bloques: el Gobierno y sus seguidores vs disidentes y opositores; fragmentados, a su vez, en múltiples facciones. La novedad del GF se halla en dos elementos: su carácter aglutinador, y su capacidad para ir en pos del interés nacional más allá de las voluntades del Poder y sus adversarios.
El carácter integrador, no ligado a determinadas organizaciones y figuras, es fundamental para desvirtuar la práctica común del Gobierno de utilizar cualquier proceso de dialogo para imponer soluciones parciales que le permitan seguir disfrutando del Poder omnímodo, a cambio de migajas circunstanciales y, al final, estigmatizar a los promotores dentro de la sociedad civil independiente (SCI) del intercambio pacifico con los mismos términos peyorativos y severas sanciones que suelen utilizar contra todos sus enemigos. Por demás, este espíritu es fundamental para atraer, tanto a representantes del mayor espectro posible de la rica SCI cubana actual, como a seguidores del régimen que apuesten por el dialogo y la negociación para resolver la crisis que asola el cuerpo y alma de la nación. A su vez, los escépticos y opositores al dialogo con el Gobierno -eternizadores de facto de un régimen que se saben incapaces de destruir por otras vías- deben saber que las puertas del proceso de dialogo permanecerán siempre abiertas para ellos.
Establecer desde un inicio un GF de amplio consenso permitiría disminuir y/o neutralizar la principal debilidad de la SCI cubana, sus diferencias internas y el afán de protagonismo; elementos que han facilitado históricamente al Gobierno el lidiar aisladamente con diferentes organizaciones, diezmarlas y destruirlas a la vista de las demás, sin que la unidad de acción entre ellas se lo haya impedido. A su vez, el GF focalizaría su labor en demostrar la factibilidad de realizar este dialogo nacional a partir de la creación de un entorno nacional democrático, avalado jurídicamente para reconocer y despenalizar la pluralidad política, y acompañado por reconocidos actores internacionales, tal y como se plantea en la agenda propuesta. Abrir este túnel de esperanza permitiría movilizar a numerosos actores sociales, individuales y colectivos, renuentes a seguir marchando tras las banderas de un gobierno fallido, pero apáticos a secundar a organizaciones, programas y figuras que apenas conocen. ¡Mis parabienes para esta propuesta por Cuba!
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