La Patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos. José Martí

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¿Libertad versus igualdad, o igualdad en la libertad?

No es posible la libertad, la igualdad en la libertad y el bienestar, sin una ciudadanía que sea centro y fin del Estado de Derecho y sin un ámbito del trabajo que sea clave de toda la cuestión social

24 Ene 2024
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Imagen © Elcato

La igualdad acaso sólo sería auténtica en la libertad, pues resultaría el derecho que posee cada persona para que se aprecien sus perfecciones y méritos del mismo modo que a otras. De este modo, quizá existen tres especies de igualdad: natural, social y legal.

La igualdad natural tal vez consiste en la identidad de especie en la naturaleza, pues todas las personas tienen los mismos principios y les convienen o repugnan generalmente unas mismas cosas. La igualdad social posiblemente reside en la igual participación en los bienes sociales. Y la igualdad legal acaso radica en la atribución de los derechos e imposición de premios y penas, sin excepción de personas. Dicha igualdad legal debería hallarse en la distribución de los derechos y es la única que no iría acompañada de desigualdad en las operaciones. Tanto derecho ha de tener un pobre como un rico, un sabio como un ignorante, pues el derecho legal no depende de la opinión que se tiene de la persona, ni de lo que ésta puede prometer, sino de la naturaleza de los hechos sobre los que se juzga.

Sin embargo, la igualdad natural y social van acompañadas necesariamente de una desigualdad, pues las personas en la naturaleza, a pesar de poseer unos mismos principios e iguales derechos de la especie, se diferencian en las perfecciones individuales. En la sociedad es obligatorio que haya diferencias, pues el sabio jamás será igual al ignorante, ni el rico al pobre, ni el fuerte al débil, y merece siempre mayor atención la persona de quien se espera mayores bienes o de quien se temen mayores males.

De manera que la verdadera libertad y la auténtica igualdad se lograrían solamente si se realizan al unísono, como un binomio. No obstante, las personas no son únicamente seres individuales, sino además sociales, y por tanto no será real una auténtica realización personal y familiar, si no se consigue también a nivel comunitario. Sólo así será posible acercarse a una sociedad libre y diversa, pero a su vez integrada y armónica.

Esto, a la vez, exige un modelo sociopolítico que procure vencer la tentación de orientar a las personas y al Estado en función del mercado o a las personas y al mercado a favor del Estado. O sea, resulta necesario un modelo sociopolítico inclinado a colocar al Estado y al mercado al servicio de las personas. Esto, por supuesto, será difícil sin auténticos ciudadanos.

No es posible la libertad, la igualdad en la libertad y el bienestar, sin una ciudadanía que sea centro y fin del Estado de Derecho y sin un ámbito del trabajo que sea clave de toda la cuestión social.

SOBRE LOS AUTORES

( 92 Artículos publicados )

Director de Cuba Próxima. Jurista y politólogo. Miembro del Diálogo Interamericano. Editor de la revista católica Espacio Laical (2005-2014) y director del Laboratorio de Ideas Cuba Posible (2014-2019).

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