¿Pueden las elecciones cambiar un régimen comunista? Los votantes cubanos responsabilizaron a algunos de sus líderes formalmente elegidos en su votación en las elecciones a la Asamblea Nacional en 2018 y especialmente en 2023, a pesar de que estas fueron elecciones consecutivas no competitivas de partido único. Entre estas elecciones, la participación disminuyó, los votos inconformes se dispararon y la desafección electoral se nacionalizó.
Para citar este artículo: Jorge I. Domínguez (2025) ¿Pasitos hacia una democratización? Comparación de las elecciones a la Asamblea Nacional de Cuba, 2018 y 2023, Democratization, 32:5, 1357-1376, DOI: 10.1080/13510347.2024.2398469 Para enlazar con este artículo:
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RESUMEN
¿Pueden las elecciones cambiar un régimen comunista? Desde la perspectiva de los gobernantes, la movilización debería asegurar una alta participación y apoyo electoral para señalar invencibilidad; los candidatos nacionales y provinciales de mayor visibilidad y renombre deberían superar a los candidatos locales; los votantes deberían creer que el gobierno mejorará la economía; los generales-candidatos deberían recibir un fuerte apoyo. Estas son las razones oficiales para persuadir a los votantes. El liderazgo oficial y los medios de comunicación transmiten esta perspectiva sin descanso. Funcionó para las elecciones cubanas de 2018, pero no para las de 2023. Basándose en la erudición sobre elecciones y regímenes, este artículo analiza esas dos elecciones parlamentarias no competitivas, donde solo un partido era legal y el número de candidatos era igual al número de escaños. La ley agrupaba a los candidatos en distritos plurinominales; todos ganaron, pero los votantes podían emitir votos inconformes (en blanco, nulos o selectivos). Entre 2018 y 2023, la participación disminuyó, los votos inconformes se dispararon y la desafección electoral se nacionalizó. Los votos reportados cayeron significativamente para generales, gobernadores provinciales y primeros secretarios del partido comunista provincial. Los ministros asociados con las reformas económicas obtuvieron mejores resultados que otros ministros, mientras que los líderes del Buró Político mantuvieron sus cuotas de votos. Cuba dio pasitos hacia una democratización, a través de la reforma, pero no de la ruptura.
HISTORIAL DEL ARTÍCULO Recibido el 6 de julio de 2024; Aceptado el 19 de agosto de 2024 PALABRAS CLAVE elecciones; participación; votos inconformes; regímenes comunistas; Cuba; oposición
Introducción
¿Pueden las elecciones cambiar un régimen comunista? Los votantes cubanos responsabilizaron a algunos de sus líderes formalmente elegidos en su votación en las elecciones a la Asamblea Nacional en 2018 y especialmente en 2023, a pesar de que estas fueron elecciones consecutivas no competitivas de partido único. Entre estas elecciones, la participación disminuyó, los votos inconformes se dispararon y la desafección electoral se nacionalizó. Los votos reportados cayeron significativamente para generales, gobernadores provinciales y primeros secretarios del partido comunista provincial. La votación a favor de los ministros implicó apoyo a las reformas económicas, mientras que los líderes del Buró Político mantuvieron sus cuotas de votos. Este resultado sugiere una reforma del régimen, no un estancamiento, pero tampoco una ruptura.
Este artículo se basa en la literatura comparada sobre elecciones y cambio de régimen para explorar cómo los cubanos expresaron sus preferencias en elecciones aparentemente sin opciones, desplegando evidencia para mitigar los sesgos en los procedimientos electorales formales. Los cambios electorales de 2018-2023 no tuvieron precedentes en su magnitud. Las preguntas clave para entender cómo y por qué una elección no competitiva puede acelerar el cambio político son:
Como en otras autocracias electorales, incluidos otros regímenes comunistas, ¿produjeron los gobernantes resultados electorales que transmitieron la pretendida invencibilidad del partido gobernante para desalentar y disuadir a la oposición? ¿Ayudó la alta familiaridad con los nombres y la exposición mediática a los candidatos oficialmente preferidos, o los convirtió en objetivos de rendición de cuentas? ¿Apoyaron los votantes a sus “amigos y vecinos” locales o, dada la movilización política de arriba hacia abajo, apoyaron a los líderes nacionales y provinciales? ¿Obtuvieron los altos funcionarios provinciales mejores o peores resultados que los candidatos nacionales y municipales? ¿Hubo una votación económica implícita, evidente a través de la votación retrospectiva punitiva contra los ministros a cargo de una economía de bajo rendimiento, o los votantes respaldaron a los ministros económicos que proponían reformas, esperando que los resultados mejoraran? ¿Hubo votación retrospectiva a favor o en contra de los generales que se postularon como diputados parlamentarios? ¿Y este electorado se inclina hacia el estancamiento del régimen, la reforma o la ruptura? ¿Está Cuba dando pasitos hacia una democratización?
A fines de marzo de 2023, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez celebró la victoria en las elecciones al parlamento de la nación, la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), celebradas el 26 de marzo de 2023. El miembro del Buró Político y Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó exultante que “en ninguna parte de este planeta existe un sistema electoral así como resultados electorales como estos”. El ministro de Relaciones Exteriores tenía razón. En ninguna parte del planeta existe un sistema electoral donde solo un partido político es legal, y la ley electoral limita el número de candidatos para igualar el número de escaños en disputa, pero la mayoría de los altos funcionarios del gobierno y del partido comunista no encabezaron la lista.
La ley electoral cubana agrupa a los candidatos a diputados parlamentarios en distritos plurinominales, siendo todos los candidatos elegidos, pero permitiendo a los votantes emitir votos inconformes: en blanco, nulos o selectivamente a favor del Candidato A pero no del Candidato B. En 2023, los votos selectivos muestran que el presidente ocupó el puesto 14 de 32 candidatos en la provincia de Villa Clara, mientras que el ministro de Relaciones Exteriores ocupó el puesto 45 de 72 en la provincia de La Habana.
El Argumento
Desde la perspectiva de un partido gobernante, las elecciones deberían caracterizarse por una participación masiva, lo que indicaría confianza en el sistema electoral y la invencibilidad del régimen político. Sus candidatos nacionales y provinciales, de alta visibilidad y mayor renombre, deberían obtener buenos resultados en todos los niveles y superar a los candidatos locales, como ha sido el caso en Vietnam y lo fue en la antigua Unión Soviética. Los funcionarios dicen a los votantes que deben creer que el gobierno mejorará la economía, sin culpar a los ministros por los malos tiempos económicos. Los generales-candidatos deberían recibir un fuerte apoyo en agradecimiento por su servicio. El liderazgo oficial y los medios de comunicación buscan así persuadir a los votantes; transmiten esta perspectiva de forma implacable y continua. Por lo tanto, los resultados deberían mostrar un apoyo constante de una elección a otra. Este resultado fue mayormente cierto para las elecciones cubanas de 2018, pero no para las de 2023.
Las elecciones de 2023 revelaron las limitaciones en el apoyo de los votantes al establishment político, aunque todos los candidatos fueron declarados elegidos al parlamento. Esos resultados reflejan las crisis de Cuba durante los cinco años anteriores: una economía que se precipitaba hacia la crisis, un grave impacto de la pandemia de COVID-19, el surgimiento de protestas masivas en las calles y una mayor represión pública. Entre 2018 y 2023, la participación de votantes disminuyó; y entre los votantes, el voto inconforme (en blanco, nulo y voto selectivo) se disparó. El voto inconforme aumentó en toda la nación, incluso en provincias que hasta entonces más apoyaban al oficialismo, nacionalizando así la expresión del descontento de los votantes por primera vez. El régimen político ya no parecía invencible.
El aumento en el voto selectivo entre 2018 y 2023 fue estadísticamente significativo y adverso para los generales, los primeros secretarios provinciales del Partido Comunista de Cuba (PCC) y los gobernadores provinciales, los funcionarios clave en la gobernanza directa. Muchos generales que se postularon como diputados recibieron una buena cantidad de votos en 2018, pero no en 2023; después de los episodios represivos de los años intermedios, la mayoría obtuvo algunas de las cuotas de voto más bajas en todas las provincias. Los funcionarios provinciales son visibles de cerca al electorado, que puede culparlos por resultados que no les gustan. Sin embargo, no hubo una diferencia estadísticamente significativa en el voto selectivo para los miembros del Buró Político del PCC y del Consejo de Ministros entre 2018 y 2023; los votos para ellos no exigían un cambio de régimen. Estos resultados implicaron una preferencia por la reforma del régimen: destituir a los jefes locales y evitar la represión, pero mantener el liderazgo nacional.
En 2018, la familiaridad con el nombre y la frecuente presencia en los medios ayudaron a los candidatos nacionales y provinciales a obtener buenos resultados, mientras que en 2023 ayudó a exigir responsabilidad a muchos de ellos, lo que redujo sus cuotas de votos. El apoyo de los votantes disminuyó algo de 2018 a 2023 para los funcionarios civiles nacionales, pero no tanto como para los generales o los funcionarios provinciales. Los resultados de las elecciones de 2018 mostraron que los funcionarios nacionales y provinciales que fueron “paracaidistas” en los distritos electorales obtuvieron tan buenos resultados como los candidatos arraigados localmente. En 2023, sin embargo, los candidatos locales, “amigos y vecinos”, superaron a los funcionarios nacionales o provinciales en todas las provincias, excepto en una, y de manera significativa en cinco de las quince provincias. Algunos datos muestran que en 2023 se votó en apoyo de los ministros asociados a las políticas de reforma económica; este resultado de votación económica fue el único coherente con el discurso oficial.
Dados los resultados que no dejaron bien parados a los líderes políticos, las afirmaciones de fraude electoral en el recuento de votos el día de las elecciones parecen poco convincentes. Sin embargo, todo el sistema electoral anterior al día de la votación estaba enfáticamente sesgado para favorecer a los titulares y diseñado para impedir una competencia libre y justa.
La siguiente sección se basa en la política comparada de las elecciones, incluidas las de los regímenes comunistas. Formula y elabora seis conjuntos de hipótesis extraídas de esa literatura académica. La tercera sección describe la ley y la práctica electoral de Cuba, destacando las similitudes y diferencias entre las elecciones de 2018 y 2023, mientras que la cuarta resume los cambios contextuales entre las elecciones de 2018 y 2023. La quinta sección presenta la evidencia e interpreta los resultados. La última sección concluye.
Marco teórico comparativo, alcance e hipótesis
Este trabajo evalúa si las categorías de funcionarios clave –miembros del Buró Político, generales, primeros secretarios del partido provincial y gobernadores provinciales– recibieron más, menos o el mismo nivel de apoyo en las elecciones de 2018 y 2023 para determinar si se les está pidiendo cuentas, y por lo tanto, si Cuba está avanzando dando pasos hacia la democratización. (No se intenta explicar la variación en las cuotas de votos recibidas por los candidatos en general.2)
Los votantes están enviando señales, aunque necesariamente confusas en una elección de partido único sin competencia entre candidatos. Los resultados de la votación se disciernen con notable claridad. Sin embargo, Cuba no hace más que dar pasitos hacia la democratización porque los líderes del régimen siguen siendo libres de ignorar las señales de los votantes. Tras las elecciones de 2018, demoraron las reformas hasta que estallaron grandes protestas en julio de 2021. Tras las elecciones de 2023, parecían paralizados mientras sopesaban posibles reformas económicas y continuaban obstaculizando la mayoría de las reformas políticas. Este artículo, por lo tanto, se centra en las elecciones, no en las respuestas o políticas posteriores del régimen.
Hipótesis 1a (H1a). En medio de crisis económicas y políticas, el PCC asegurará una participación y un apoyo a sus candidatos tan altos como en épocas anteriores de “no crisis”. Para proyectar invencibilidad, la participación debe seguir siendo alta e igual que en elecciones anteriores; los porcentajes de votos inconformes (en blanco + nulos + selectivos) no deben aumentar. La Hipótesis 1a es vulnerable a las acusaciones de fraude electoral.
Hipótesis 1b (H1b). La magnitud de las crisis supera la capacidad del régimen para movilizar la participación y el apoyo a sus candidatos como en el pasado. La participación debería disminuir notablemente; los porcentajes de votos inconformes deberían aumentar. Una participación reportada más baja y un mayor número de votos inconformes también mitigan las preocupaciones sobre el fraude electoral.
Los partidos gobernantes en regímenes autoritarios a menudo patrocinan elecciones;3 todos los regímenes comunistas lo han hecho, incluyendo China4 y Vietnam5 después del colapso de los regímenes comunistas europeos. Los gobernantes buscan victorias arrolladoras porque los pequeños márgenes pueden implicar desaprobación y vulnerabilidad. Las victorias aplastantes, como han argumentado Beatriz Magaloni6 y Alberto Simpser7, proyectan una imagen de invencibilidad, desalentando a los oponentes y posponiendo la democratización. Las elecciones tienen, por lo tanto, un carácter plebiscitario, donde el apoyo al régimen importa más que el voto por los candidatos individuales.
Hipótesis 2a (H2a). La familiaridad con el nombre y la visible presencia mediática aumentarán las cuotas de voto de los candidatos nacionales y provinciales conocidos cuyos nombres aparecen con frecuencia en los medios oficiales. Deberían encabezar las cuotas de voto en su provincia.
Hipótesis 2b (H2b). La familiaridad con el nombre y la visible presencia mediática recordarán a los votantes a quiénes deben responsabilizar por las razones de su desafección. Las cuotas de voto de los candidatos nacionales y provinciales conocidos con alta visibilidad mediática serán más bajas. No deberían aparecer en el primer cuartil de los votos reportados en su provincia.
En las elecciones de partido único con una selectividad limitada, es probable que el reconocimiento del nombre del candidato sea importante, pero ¿cuál es su efecto? En su estudio clásico de las elecciones estadounidenses, Donald Stokes y Warren Miller8 descubrieron que menos de la mitad de los votantes elegibles habían leído o escuchado algo sobre los candidatos al Congreso en su distrito. La imagen del candidato carecía casi por completo de contenido político, pero la familiaridad con el nombre era decisiva para obtener el apoyo de los votantes. La visibilidad mediática facilita este impacto.9 Alternativamente, la familiaridad con el nombre, aunque necesaria, es solo el primer paso para establecer la reputación de un candidato. Alan Abramowitz10 argumentó que la reputación del candidato importaba más; señaló, “la visibilidad no asegura… la popularidad”. El reconocimiento del nombre podría, por lo tanto, conducir tanto al afecto como a la desafección del candidato.
La ley electoral cubana reproduce un contexto de baja información sobre los candidatos y sus preferencias políticas. La ley establece un monopolio de información oficial. Solo una entidad oficial y los medios oficiales pueden proporcionar información biográfica sobre los candidatos; se prohíbe la promoción de políticas por parte de los candidatos. Sin embargo, los votantes pueden votar selectivamente por algunos, pero no por todos los candidatos de la lista oficial; pueden atribuir preferencias políticas a los candidatos basándose en información privada, o pueden basarse en la información biográfica disponible sobre cada candidato. Fundamentalmente, los candidatos provinciales y especialmente los nacionales aparecen con frecuencia en los medios oficiales, complementando así la información sobre ellos que está disponible para los votantes, quienes de otro modo tendrían muy poca información en la que basar su voto.
Hipótesis 3a (H3a). Los candidatos arraigados localmente, como los delegados a la asamblea municipal, superarán a los candidatos nacionales o provinciales porque los votantes apoyan primero a sus amigos y vecinos; esta es una variación de la hipótesis de reconocimiento del nombre.
Hipótesis 3b (H3b). Los candidatos arraigados localmente son los “chivos expiatorios” a quienes, sin riesgo político para el votante, se les puede culpar, registrando la oposición al régimen en los sistemas autoritarios. Los votantes expresarán su desafección votando en contra de los candidatos locales, mientras apoyan a los candidatos nacionales para evitar represalias contra su distrito.
Las elecciones en sistemas de partido único se asemejan a las elecciones plurinominales no partidistas. En una sección que denominó “Amigos y vecinos, de nuevo”, V. O. Key evaluó el comportamiento electoral en Carolina del Sur y Alabama en la década de 1940, señalando que, en ausencia de una política bien organizada o de competencia entre partidos, dados los regímenes políticos de partido único en la región, el localismo desempeñaría un papel poderoso en la orientación de las actitudes de los votantes.11 En una investigación sobre las elecciones municipales de Cuba de 1989, basada en parte en una investigación por encuesta –el único estudio electoral de este tipo–, los votantes informaron que respaldaban a los candidatos que eran sus amigos y vecinos, buenos en la comunidad, trabajadores y eficaces en sus relaciones interpersonales. No estaban motivados a votar según la afiliación partidista.12
Alternativamente, el sistema de partido único de la Unión Soviética sin competencia entre candidatos permitía y contabilizaba los votos en blanco y negativos. Los pocos que no lograron obtener la mayoría de los votos reportados, por lo tanto, perdieron, eran candidatos locales en distritos pequeños.13 En el sistema de partido único de Vietnam, hay elecciones parlamentarias nacionales plurinominales. En las elecciones de 2007, todos los candidatos nominados centralmente del Partido Comunista, el gobierno, el poder judicial y la Oficina del Presidente fueron elegidos, pero solo el 48 por ciento de los candidatos nominados localmente fueron elegidos.14 Dichos candidatos locales en esos dos regímenes comunistas han sido vulnerables a la derrota.
Hipótesis 3c (H3c). Los candidatos provinciales, bien conocidos por su nombre, serán responsabilizados, registrando así cuotas de voto más bajas que los candidatos nacionales o locales.
Al distinguir entre los niveles nacional, provincial y local, la expresión “más segura” de desafección en los sistemas autoritarios puede centrarse en el nivel de liderazgo provincial, permitiendo así a los votantes seguir apoyando a sus amigos y vecinos, así como a los candidatos nacionales.
Hipótesis 4a (H4a). Los ministros civiles responsables de la política económica tendrán los peores resultados.
Hipótesis 4b (H4b). Los votantes se centrarán en sus expectativas futuras y apoyarán a los ministros civiles con reputación de políticas de reforma económica.
Las circunstancias económicas de Cuba eran desoladoras antes de las elecciones de 2023. El voto económico se basa en una sólida evidencia transnacional. Lewis-Beck argumentó que los ciudadanos reaccionan sistemáticamente a los estímulos económicos en las urnas, como se desprende de sus respuestas a las tendencias macroeconómicas.15 Alesina y Roubini lo expresaron de manera concisa: a los votantes les gusta el crecimiento y no les gusta la inflación, y responden a los titulares en consecuencia. Los votantes pueden discernir entre los titulares responsables del declive económico y los titulares que están implementando políticas para revertir ese declive. El voto económico no necesita centrarse retrospectivamente solo en castigar a los titulares con bajo rendimiento. Bajo expectativas a más largo plazo, el voto económico puede aumentar el apoyo a los titulares vinculados a mejores resultados futuros esperados.16
Hipótesis 5a (H5a). Los generales estarán entre los candidatos a diputado peor clasificados, considerados responsables de la represión.
Hipótesis 5b (H5b). Los generales mantuvieron el apoyo público por su servicio y reputación de eficacia durante las guerras internacionales.
Hubo graves actos de represión entre las elecciones de 2018 y 2023, especialmente, pero no solo, en julio de 2021. En comparaciones con el mundo comunista, las acciones represivas del gobierno cubano no fueron tan duras como las invasiones soviéticas de Hungría o Checoslovaquia o la orden de disparar en la Plaza de Tiananmen en Beijing.17 La represión en Cuba se caracterizó por detenciones y encarcelamientos, a veces empleando fuerza excesiva.
Las instituciones represivas difieren en todo el mundo. ¿Su propósito es la prevención de golpes de Estado para defenderse de rivales de élite o de un golpe militar? Alternativamente, ¿es mantener el orden interno?18 En Cuba, las fuerzas armadas se han abstenido de la represión interna, dejando tales tareas a las tropas del Ministerio del Interior y a la policía.19 Así argumentó Domínguez: “La abstención de las FAR de la represión interna, sus contribuciones económicas en la economía de mercado, aunque como monopolista, y su provisión de opciones de jubilación para su personal ha generado apoyo para la institución”.20 La reputación de competencia del ejército también se derivó de su eficaz desempeño en las guerras de Angola y Etiopía desde mediados de la década de 1970 hasta principios de la de 1990.
Hipótesis 6a. Suponiendo que la participación y el apoyo a los candidatos se mantuvieron comparativamente altos en las elecciones de 2018 y 2023; los candidatos nacionales y provinciales recibieron las cuotas de votos más altas reportadas en sus provincias, superando a los candidatos locales; y tanto los ministros civiles como los generales obtuvieron un apoyo continuamente alto, entonces la continuidad del régimen, en lugar de la reforma o la ruptura, es el resultado más probable. La democratización se pospone.
Hipótesis 6b. Suponiendo que la participación disminuyó y el voto inconforme aumentó entre las elecciones de 2018 y 2023; las cuotas de voto selectivo reportadas para los candidatos nacionales y provinciales cayeron; los candidatos arraigados localmente superaron a los candidatos nacionales y provinciales; y el apoyo a los ministros civiles y los generales cayó, entonces la reforma del régimen o, eventualmente, una ruptura se vuelven más probables.
Ley y práctica electoral de Cuba
La Constitución y la ley electoral de Cuba cambiaron entre las elecciones de 2018 y 2023. Estas son algunas continuidades. En ambas, la constitución prescribía que solo el PCC es legal. La ley electoral obligaba a que el número de candidatos a diputados parlamentarios fuera igual al número de escaños en disputa.21 Los candidatos se agrupaban en distritos con al menos dos candidatos, pero el número de candidatos siempre igualaba el número de escaños, por ejemplo, los distritos de dos miembros eligen dos diputados. Los votantes tenían algunas opciones. Podían abstenerse de votar, votar en blanco, anular la boleta o votar selectivamente por el candidato A, pero no por el candidato B.
Las comisiones de candidaturas, cuyos miembros pertenecían a las organizaciones de masas oficialmente patrocinadas, nominaban a todos los candidatos y los proponían a las asambleas municipales para su aprobación.22 Los individuos no podían presentarse por sí mismos, ni otras organizaciones civiles o políticas podían nominar candidatos. La ley electoral prohibía a los candidatos redactar y publicar sus propias biografías (una prerrogativa de las comisiones de candidaturas) y expresar opiniones a favor o en contra de políticas específicas, ni podían abogar por un candidato sobre otro.23 Por lo tanto, las opiniones ideológicas o políticas de la mayoría de los candidatos seguían siendo desconocidas. Las opiniones de los altos funcionarios nacionales del gobierno y del partido comunista se reportaban en los medios oficiales.
La ley electoral subvencionó las candidaturas de funcionarios nacionales y provinciales a expensas de los candidatos arraigados localmente. Estos últimos eran delegados a la asamblea municipal que habían sido elegidos en elecciones locales plurinominales de partido único anteriores. La elección de diputados fue su segunda elección, para la cual tenían experiencia previa. En contraste, los candidatos nacionales o provinciales a diputados nunca se enfrentaron a una elección plurinominal, sin embargo, la ley reservaba al menos el 50 por ciento de las candidaturas a diputados para ellos.24
El partido comunista y los medios de comunicación oficiales hicieron campaña de forma contundente y sistemática en favor del llamado “voto unido”, instando a los votantes a no votar selectivamente, sino a apoyar a todos los que aparecían en la papeleta. Ningún candidato a diputado ha perdido nunca desde que los ciudadanos comenzaron a votarlos a principios de la década de 1990; la derrota se produciría si un candidato recibiera menos del cincuenta por ciento de los votos válidos reportados, que excluyen los votos en blanco y nulos del recuento. El propósito explícito del voto unido es plebiscitario, es decir, una supermayoría debe demostrar apoyo al régimen político, no solo a candidatos específicos.25
Dos cambios entre 2018 y 2023 son pertinentes. Hasta las elecciones de 2018, el máximo responsable administrativo de la provincia era el presidente de la asamblea provincial, a quien los votantes habían elegido directamente para esa asamblea. Para las elecciones de 2023, los gobernadores sustituyeron a dichos presidentes. El Presidente de la República nombraba al gobernador, a quien ratificaban los delegados de la asamblea municipal de la provincia, es decir, los votantes no tenían ningún papel directo en la elección del gobernador. Los datos para este análisis son los votos emitidos para los presidentes de asambleas provinciales en 2018 y los gobernadores provinciales en 2023 en la elección de diputados a la Asamblea Nacional, dado que no hay elecciones provinciales para gobernadores.
El mayor obstáculo comparativo es que el número de escaños en la Asamblea Nacional se redujo de 606 en 2018 a 470 en 2023. Se llevó a cabo una masiva reconfiguración de los distritos dentro de cada provincia, lo que imposibilitó una comparación por distrito entre las dos elecciones; el tamaño y la configuración de cada distrito cambiaron. Por lo tanto, este artículo se basa en las provincias como foco de análisis.
Datos electorales y sus usos
El Consejo Electoral Nacional gestiona el proceso electoral.26 Su sitio web funciona esporádicamente; los datos han sido copiados de las bases de datos publicadas de 2018 y 2023. Publica resultados oficiales, pero no proporciona acceso independiente a las papeletas ni permite auditorías independientes. Solo están disponibles los resultados reportados de la elección. Los datos para los candidatos locales (delegados) están completos para 2023, pero puede haber cierta subnotificación para las elecciones de 2018. Los datos publicados de 2018 para la provincia de Ciego de Ávila están incompletos, pero son suficientes para el análisis de este artículo.
Observadores independientes han cuestionado la exactitud de los datos electorales, han observado irregularidades en varios distritos y han alertado sobre fraude electoral. Existe un informe altamente profesional para las elecciones de 2023, a pesar de los obstáculos oficiales a tales observaciones.27 Su alegación de fraude más contundente se refiere al tamaño de la participación electoral; también existe preocupación con respecto al informe de boletas en blanco y nulas. Las respuestas oficiales en los medios estatales negaron todas las alegaciones, proporcionaron algunas explicaciones, corrigieron algunos resultados publicados anteriormente, pero no permitieron su verificación independiente.28 Por lo tanto, las referencias serán a los votos “reportados” para evitar la palabra “emitidos”. Los observadores independientes no se centraron en el voto selectivo.
Este artículo reporta tendencias sobre la participación, los votos en blanco, nulos y selectivos. Muestra una fuerte caída en la participación reportada de 2018 a 2023; si hubo fraude, la participación de 2023 debería haber sido mayor. También muestra un aumento en los votos en blanco y nulos de 2018 a 2023; si hubo fraude en su conteo, los votos en blanco y nulos de 2023 deberían haber sido menores. Sin embargo, el análisis de este artículo se centra principalmente en el voto selectivo, que muestra el bajo orden de clasificación de muchos altos funcionarios a nivel nacional y provincial, mitigando así la preocupación sobre el fraude electoral al reportar los resultados. Si hubiera habido fraude en el conteo, los gobernantes habrían obtenido mejores resultados, pero no fue así.
El contexto de partido único, la movilización política del PCC, sus organizaciones de masas afiliadas y los medios de comunicación (todas las radios y televisoras y todos los periódicos impresos son de propiedad y operación gubernamental), y la falta de datos de opinión pública (las entidades oficiales realizan encuestas pero no divulgan sus hallazgos), hacen imposible distinguir entre un voto sincero –el votante apoya al candidato o a toda la lista– y el voto movilizado que resulta de la persuasión, los incentivos, la coerción o simplemente el miedo. Estos factores varían entre provincias y contextos locales, lo que hace sospechosas las comparaciones directas de los votos reportados para candidatos individuales a lo largo del país. La interacción entre la ley electoral y la movilización del PCC hace que el voto selectivo por provincia que resiste la movilización sea la medida de votante más confiable.
Incluso si el fraude no pudo haber creado problemas en el recuento de votos, las elecciones no cumplieron con ninguna norma comúnmente aceptada de libertad o imparcialidad. La ley electoral del régimen autoritario aseguró que todos los candidatos fueran elegidos.
El análisis procede como si Cuba hubiera contado sus votos selectivos (excluyendo votos en blanco y nulos) según la representación proporcional de lista abierta (OLPR, por sus conocida siglas en inglés). La unidad para el recuento de votos es la provincia, como es común bajo OLPR. Solo existe la lista del PCC; los votantes pueden votar por uno o más candidatos de la lista (el voto selectivo) o por todos los candidatos (el voto unido). En sistemas OLPR como en Finlandia, Letonia y Brasil, el número de votos que cada candidato recibe es el único determinante de qué candidatos ocupan los escaños obtenidos por una lista.29 Este enfoque también genera un orden de clasificación de candidatos en cada provincia cubana, como en los sistemas OLPR. Esa se convierte en la métrica para las comparaciones entre candidatos dentro de cada provincia. Los resultados se reportan según la clasificación de las cuotas de voto de los respectivos candidatos. Todas las pruebas “t” reportadas se centran en los resultados del voto selectivo de estas candidaturas cuasi-OLPR.
Este enfoque explica bien los contextos provinciales diferenciales, controlando las diferentes situaciones de movilización en diferentes provincias, y permitiendo comparaciones entre candidatos directamente entre sí en cada provincia. También facilita la atención a los candidatos individuales. Así, un candidato que se presenta en la provincia de La Habana (el epicentro del voto selectivo) puede recibir menos votos que un candidato que se presenta en la Provincia B, donde la Provincia B favorece a los candidatos oficiales o sus votantes están más sujetos a la movilización oficial. Sin embargo, el candidato en La Habana puede clasificarse más alto en esa provincia que el candidato en la Provincia B; en este caso, se considerará que el candidato en La Habana ha tenido un mejor desempeño.
El contexto previo a las elecciones
La tasa anual de cambio del producto interno bruto a precios constantes, según los datos oficiales, fue poco impresionante en los cuatro años anteriores a las elecciones de 2018, pero mejor que en los cuatro años anteriores a las elecciones de 2023: 1,0 por ciento en 2014, 4,4 por ciento en 2015, 1,8 por ciento en 2016 y 1,8 por ciento en 2017, frente a -0,2 por ciento en 2019, -10,9 por ciento en 2020, 0,1 por ciento en 2021 y 1,8 por ciento en 2022.
Además, si se fija el índice de precios al consumidor en 100 en 1999, la tasa de inflación de Cuba fue del 87 en enero de 2014 y del 91 en diciembre de 2017, es decir, una ligera deflación. Alcanzó el 109 en diciembre de 2020 y se disparó a 276 en enero de 2023 antes de las elecciones de marzo. Los cubanos pasaron de la estabilidad de precios y un crecimiento tibio antes de las elecciones de 2018 a una alta inflación y peores resultados de crecimiento antes de las elecciones de 2023. La inflación siguió subiendo en 2023.30 La escasez de productos se generalizó.
En abril de 2021, el VIII Congreso del PCC no adoptó cambios significativos en el sistema político, renovó parte de su alta dirección, prometió acelerar el ritmo glacial de la reforma económica, pero no cambió mucho antes del verano de ese año.
Entonces, estallaron dos crisis. El 21 de junio de 2021, varios generadores de energía eléctrica en mal estado colapsaron, provocando apagones frecuentes y prolongados en medio de las olas de calor del verano, paralizando muchas actividades económicas. (Los apagones continuaron durante 2023 y posteriormente). Además, el sistema de salud pública de Cuba, anteriormente sobresaliente, colapsó temporalmente. Del 11 de junio al 11 de julio de 2021, las infecciones por COVID-19 se quintuplicaron y se mantuvieron en un nivel extremadamente elevado –entre los peores del mundo– durante los tres meses siguientes.31
El 11 de julio de 2021, estallaron protestas callejeras generalizadas en muchas ciudades y la mayoría de las provincias por primera vez desde la década de 1960 (y, en La Habana, por primera vez desde la década de 1990); el foco fue la escasez económica y la alta inflación. El gobierno arrestó a miles, mientras que cientos fueron sentenciados a muchos años de prisión.32 Pequeñas protestas continuaron estallando de vez en cuando en ciudades y pueblos de todo el país en 2021 y los años siguientes.
Los hallazgos y su interpretación ¿Invencible o vulnerable?
¿Proyectó la oficialidad cubana su invencibilidad generando tasas de participación tan altas como en el pasado y desalentando los votos inconformes (Tabla 1)? La participación electoral había estado consistentemente por encima del 95 por ciento desde que comenzaron las elecciones directas de diputados en la década de 1990. Las elecciones de 2008 lo ejemplificaron. La participación fue extremadamente alta, mientras que el voto inconforme (la suma de votos en blanco, nulos y selectivos) se mantuvo en el 13 por ciento. La participación disminuyó y el voto inconforme aumentó desde entonces, pero la caída más pronunciada en la participación y el aumento entre los inconformes tuvo lugar de las elecciones de 2018 a las de 2023. La hipótesis 1a es rechazada y la hipótesis 1b es confirmada: la capacidad del régimen para replicar sus logros electorales anteriores se desplomó. El voto unido —el objetivo clave del PCC— cayó al 49 por ciento del registro electoral por primera vez en la historia.
Tabla 1. Votos nacionales como porcentaje de los votantes reportados.
| Participación | En blanco + Nulo | Selectivo | Inconforme | |
| 2008 | 97 | 5 | 9 | 13 |
| 2013 | 91 | 6 | 18 | 23 |
| 2018 | 86 | 6 | 19 | 24 |
| 2023 | 76 | 10 | 28 | 38 |
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Nota: Cálculos propios. La participación es el porcentaje de votantes registrados. Voto inconforme = en blanco + nulo + selectivo. Se reporta el voto en blanco + nulo, el selectivo y el inconforme, cada cual es un porcentaje de los votantes reportados.
Fuente: Consejo Electoral Nacional, varios años, resultados publicados.
Estas amplias tendencias no tenían precedentes en más de tres décadas de elecciones autoritarias en Cuba. La significativa emigración posterior a la pandemia de 2020-2022 puede haber incluido a personas que, de haberse quedado, podrían haber aumentado el tamaño del voto selectivo o el tamaño de la abstención. Los líderes nacionales del PCC insinuaron en público que habían notado el descenso en la participación. Sin embargo, no presentaron un programa de cambios políticos u otras respuestas a los resultados electorales, y no han comentado públicamente sobre el voto selectivo o los candidatos individuales que tuvieron un rendimiento notablemente inferior. Esto mantuvo el enfoque oficial en el desafío que indican los resultados de la Tabla 1, a saber, que la movilización oficial para la participación electoral se había vuelto mucho menos efectiva.
Visibilidad del candidato: ¿afecto o desafección del Buró Político?
¿Cuáles fueron los resultados para los candidatos con mayor visibilidad a nivel nacional? La Tabla 2 presenta información para la élite de la nación, es decir, los candidatos a diputados que también eran miembros del Buró Político del PCC, generales o ministros. Todos los miembros del Buró Político eran candidatos a diputados, pero solo un subconjunto de generales y ministros aparecieron en las boletas. La mayor visibilidad mediática es para los miembros del Buró Político. Si una alta visibilidad aumentara el apoyo (H2a) o aumentara la probabilidad de responsabilizar a los funcionarios (H2b), todos los miembros del Buró Político deberían estar en el cuartil más alto (H2a) o en el último cuartil (H2b). Ninguno de los dos casos se da en ambas elecciones. Aunque los resultados para los miembros del Buró Político fueron ligeramente mejores en 2018, la diferencia entre sus resultados de 2018 y 2023 no fue estadísticamente significativa. Los miembros del Buró Político están casi distribuidos aleatoriamente en todo el espectro en ambas elecciones. Tanto la H2a como la H2b fallan. (Los ministros y generales se discuten más adelante). El Buró Político en su conjunto no fue ni triunfante ni rechazado.
Tabla 2. Resultados electorales por rol y cuartil de clasificación: Buró Político, generales, ministros.
| Cuartil | 1º 2018 | 1º 2023 | 2º 2018 | 2º 2023 | 3º 2018 | 3º 2023 | 4º 2018 | 4º 2023 | N 2018 | N 2023 |
| Buró Político | 3 | 5 | 4 | 4 | 6 | 2 | 2 | 3 | 15 | 14 |
| Generales | 3 | 1 | 6 | 2 | 4 | 4 | 5 | 4 | 18 | 11 |
| Ministros | 3 | 4 | 10 | 1 | 9 | 5 | 6 | 3 | 28 | 13 |
| N | 9 | 10 | 20 | 5 | 19 | 11 | 13 | 8 | 61 | 38 |
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Nota: Cálculos propios. Todos con niveles de confianza del 95%. Algunos individuos con dos o tres roles aparecen en más de una fila. Pruebas “t” (de dos colas) no estadísticamente significativas: En 2018, entre miembros del Buró Político, generales y ministros; entre miembros del Buró Político de 2018 y 2023; y entre miembros del Consejo de Ministros de 2018 y 2023. Pruebas t (de dos colas) estadísticamente significativas: Generales 2018, media = 88.46, DE = 5.2151, N = 18; Generales 2023, media = 82.43, DE = 4.7818, N = 11. Grados de libertad = 27, t = 3.1127, nivel de confianza del 95%, P = 0.0044. Fuente: Consejo Electoral Nacional (Resultados finales del proceso de elecciones nacionales).
Rendimiento de los candidatos nacionales, provinciales o locales
¿Cómo se compararon los rendimientos de las candidaturas nacionales, provinciales y locales? La Tabla 3 presenta los resultados de las quince provincias, de oeste a este. Las candidaturas nacionales y provinciales incluyen a miembros del Buró Político, ministros, generales y otros funcionarios nacionales y sus equivalentes en las provincias. Sin embargo, los delegados de distrito locales son los únicos candidatos que han ganado una elección previa plurinominal como delegados a sus respectivas asambleas municipales. Estos delegados se aproximan más a los “amigos y vecinos” que resaltó V. O. Key.33
Tabla 3. Resultados electorales por provincias (de oeste a este): candidaturas nacionales, provinciales y locales.
| Ventaja | Candidatos nacionales y provinciales 2018 | Candidatos nacionales y provinciales 2023 | Delegados de distrito local 2018 | Delegados de distrito local 2023 |
| Ligera ventaja, no estadísticamente significativa | Pinar del Río, La Habana, Mayabeque, Villa Clara, Cienfuegos, Las Tunas, Santiago, Guantánamo | \Artemisa | Artemisa, Matanzas, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Camagüey, Holguín, Granma | Pinar del Río, La Habana, Matanzas, VillaClara, Cienfuegos, Ciego de Ávila, Holguín, Santiago, Guantánamo |
| Alguna ventaja significativa P < .10 | Mayabeque, Camagüey | |||
| Ventaja significativa P < .05 | Sancti Spíritus | |||
| Mayor ventaja significativa P < .02 | Las Tunas, Granma |
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Nota: Cálculos propios. Todos los niveles de confianza son del 95%. Pruebas t (de dos colas) no estadísticamente significativas: Candidaturas nacionales y provinciales frente a delegados de distrito local en cada provincia en 2018 y 2023, excepto en 2023 en cinco provincias. Pruebas t (de dos colas) estadísticamente significativas, candidaturas nacionales y provinciales de 2023 frente a delegados de distrito local en: Mayabeque, delegados media = 86.9627, DE = 3.5678, N = 11; otros media = 84.2283, DE = 3.8802, N = 12. Grados de libertad = 21, t = 1.7540, P = 0.0940. Sancti Spíritus, delegados media = 87.1827, DE = 5.0004, N = 11; otros media = 82.6522, DE = 4.2762, N = 9. Grados de libertad = 18, t = 2.1481, P = 0.0456. Camagüey, delegados media = 87.1539, DE = 7.7945, N = 16; otros media = 82.8779, DE = 6.8942, N = 19. Grados de libertad = 33, t = 1.7234, P = 0.0942. Las Tunas, delegados media = 89.4900, DE = 3.7335, N = 8; otros media = 85.5729, DE = 3.0624, N = 14. Grados de libertad = 20, t = 2.6680, P = 0.0148. Granma, delegados media = 89.2524, DE = 3.7228, N = 17; otros media = 86.1635, DE = 3.7228, N = 17. Grados de libertad = 32, t = 2.5454, P = 0.0159.
Fuente: Consejo Electoral Nacional (Resultados finales del proceso de elecciones nacionales).
En 2018, ninguna de las diferencias de voto entre los delegados locales y los candidatos nacionales y provinciales fue estadísticamente significativa. Los candidatos nacionales y provinciales tuvieron una ligera ventaja en ocho provincias, mientras que los candidatos locales tuvieron una ligera ventaja en siete provincias. Los resultados de 2023 difirieron. Los candidatos locales superaron a los candidatos nacionales y provinciales en todas las provincias excepto en Artemisa. La preferencia localista fue estadísticamente significativa en cinco de las quince provincias, especialmente en dos provincias orientales. En 2018, los resultados no distinguieron entre H3a y H3b: el rendimiento fue aproximadamente el mismo para todos los tipos de candidatos en todas las provincias. En 2023, el rendimiento superior de los delegados locales fue consistente con H3a, mientras que H3b falló; H2a se debilitó porque la visibilidad nacional no generó afecto, mientras que H2b recibió algo de apoyo porque los candidatos nacionales y provinciales de mayor visibilidad encontraron más desafección.
A nivel nacional, en 2018 se informó que diecisiete candidatos nacionales o provinciales y once candidatos locales obtuvieron el 95 por ciento o más de los votos. Entre los primeros se encontraban el presidente Raúl Castro, un primer secretario provincial del PCC y tres presidentes de las asambleas provinciales. Entre los segundos se encontraban tres presidentes de las asambleas municipales. En 2023, solo cuatro candidatos obtuvieron votos reportados superiores al 95 por ciento. Los cuatro eran delegados locales.
Consideremos dos contextos provinciales en 2023. En la provincia de Guantánamo, la ventaja localista no fue estadísticamente significativa, pero cuatro de los candidatos supuestamente más votados fueron delegados locales, mientras que el candidato supuestamente menos votado en toda la provincia fue su primer secretario del PCC. En la provincia de Camagüey, donde la ventaja localista fue estadísticamente significativa, cuatro de los cinco candidatos supuestamente más votados fueron delegados locales, mientras que el candidato supuestamente menos votado también fue el primer secretario del PCC de la provincia. Estos resultados ilustran el cambio de la indeterminación en 2018 a la distinción más clara en 2023.
Aumento de la desafección en las provincias
Los puestos más desafiantes en el sistema político cubano son los cargos políticos (primeros secretarios del PCC) y administrativos (presidentes de asamblea; gobernadores) de cada una de las quince provincias, es decir, treinta funcionarios (véase la Tabla 4). En ninguna de las dos elecciones las diferencias entre primeros secretarios y gobernadores fueron estadísticamente significativas, y en 2018 la distribución fue casi aleatoria.
Tabla 4. Gobernando las provincias (de oeste a este): preferencias de voto para los primeros secretarios del partido y los gobernadores.
| Provincia | 2018 1er Cuartil | 2023 1er Cuartil | 2018 2º Cuartil | 2023 2º Cuartil | 2018 3er Cuartil | 2023 3er Cuartil | 2018 4º Cuartil | 2023 4º Cuartil |
| Pinar del Río | Sec | Sec, Gob | Pre | |||||
| Artemisa | Gob | Pre | Sec | Sec | ||||
| La Habana | Sec | Pre | Gov | Sec | ||||
| Mayabeque | Sec | Pre | Sec, Gob | |||||
| Matanzas | Pre | Sec | Sec, Gob | |||||
| Villa Clara | Sec | Sec | Pre | Gob | ||||
| Cienfuegos | Pre | Sec, Gob | Sec | |||||
| Sancti Spíritus | Gob | Sec, Pre | Sec | |||||
| Ciego de Ávila | Sec | Sec, Gob | Pre | |||||
| Camagüey | Sec, Pre | Sec, Gob | ||||||
| Las Tunas | Pre | Gob | Sec | Sec | ||||
| Holguín | Pre | Gob | Sec | Sec | ||||
| Granma | Pre | Sec | Sec | Gob | ||||
| Santiago | Sec | Sec | Pre | Gob | ||||
| Guantánamo | Sec | Pre | Gob | Sec | ||||
| N | 11 | 3 | 4 | 7 | 8 | 9 | 7 | 11 |
| Primeros Secretarios | 6 | 2 | 1 | 3 | 4 | 3 | 4 | 7 |
| Gobernadores/Presidentes | 5 | 1 | 3 | 4 | 4 | 6 | 3 | 4 |
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Nota: Sec = Primer Secretario en cada provincia, Partido Comunista de Cuba. Gob = Gobernador de provincia, solo 2023. Pre = Presidente de la Asamblea Provincial, solo 2018.
Cálculos propios. Todos con niveles de confianza del 95%. Pruebas t (de dos colas) no estadísticamente significativas: En 2018, entre primeros secretarios y presidentes de asamblea, o en 2023 entre primeros secretarios y gobernadores. Pruebas t (de dos colas) estadísticamente significativas: Primeros secretarios 2018, media = 89.0613, DE = 5.5715, N = 15; primeros secretarios 2023, media = 82.6247, DE = 8.0066, N = 15. Grados de libertad = 28, t = 2.5557, P = 0.0163. Presidentes de asamblea 2018 media = 89.4727, DE = 4.3691, N = 15; Gobernadores 2023, media = 83.6053, DE 4.3862, N = 15. Grados de libertad = 28, t = 3.6705, P = 0.0010.
Fuente: Consejo Electoral Nacional (Resultados finales del proceso de elecciones nacionales).
Los resultados de 2023 difirieron. Solo tres primeros secretarios y gobernadores (frente a once en 2018) obtuvieron resultados en el primer cuartil en sus respectivas provincias, mientras que veinte de treinta se ubicaron en la mitad inferior de los resultados. Solo la provincia de Pinar del Río tuvo un primer secretario y gobernador bien valorados, mientras que las provincias de Mayabeque y Camagüey reportaron el menor apoyo para ambos.
El voto reportado tanto para los primeros secretarios como para los presidentes de asamblea/gobernadores se desplomó entre 2018 y 2023; ambas diferencias fueron estadísticamente significativas, marcadamente para los presidentes de asamblea/gobernadores (Tabla 4). Los votantes de 2023 también calificaron a los diferentes funcionarios de manera diferente; no hubo una furia o un elogio aleatorio. Hubo una evaluación. Por ejemplo, el primer secretario en Villa Clara se ubicó en el cuartil superior, pero su gobernador se ubicó en el cuartil inferior. De manera similar, aunque menos dramática, los gobernadores de Artemisa y Guantánamo tuvieron mejores resultados, en contraste con sus primeros secretarios que se ubicaron en el cuartil inferior. En la provincia de Santiago, el primer secretario superó claramente al gobernador; este último fue el candidato a diputado menos votado de la provincia.
En 2018, estos hallazgos no apoyaron la H3c, es decir, los altos funcionarios provinciales no fueron señalados para retribución; un tercio se desempeñó en la cima. También en 2018, estos resultados implicaron que los candidatos provinciales de alta visibilidad podían hacerlo bien (H2a). La historia difirió en 2023. Estos hallazgos apoyan la H3c al mismo tiempo que proporcionan apoyo a la H2b: los altos funcionarios provinciales tenían un alto reconocimiento de nombre en sus provincias y, como categoría, se les responsabilizó por el mal trabajo, más que a los candidatos nacionales o locales. Los votantes recompensaron a algunos y castigaron a otros en la misma provincia.
Voto económico
¿Cómo se desempeñaron los ministros (véase la Tabla 2)? No hubo diferencias estadísticamente significativas en el desempeño de los ministros entre 2018 y 2023, aunque los ministros se desempeñaron ligeramente peor en 2023. Tampoco hubo diferencias significativas entre ministros, generales y miembros del Buró Político en 2018, o en 2023 entre ministros y miembros del Buró Político. Los votantes no hacían tales distinciones entre los miembros de la élite.
En 2018, según los informes, en el cuartil superior se encontraban el presidente Raúl Castro y el presidente entrante Miguel Díaz-Canel, lo que destacaba la continuidad del régimen, ninguno de los cuales estaba asociado con la reforma económica en ese momento. Sin embargo, el descontento de los votantes con el desempeño económico fue más claro con los ministros en el cuartil inferior: el zar de la reforma económica, que se había estancado, y los ministros de transporte, construcción y comercio interno, además de ciencia y tecnología y educación superior. El transporte público, la vivienda y el acceso minorista fueron todos ejemplos de desempeño gubernamental deficiente.
En 2023, el candidato supuestamente más votado de todo el Buró Político y el Consejo de Ministros, el primer ministro Manuel Marrero, obtuvo un cómodo puesto en el cuartil superior; su imagen pública se había convertido en un promotor de la reforma económica y de las aperturas a los productores privados de pequeñas y medianas empresas. También en el cuartil superior se encontraba el ministro de Economía, Alejandro Gil, cuya imagen pública en ese momento era la de principal implementador de las políticas de reforma económica. Gil superó al veterano de línea dura, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés (que se clasificó en el segundo cuartil): ambos se presentaron en la misma provincia, lo que proporciona la comparación más cercana entre exponentes del cambio y el estancamiento. Dos de los cuatro viceprimeros ministros, que compartían responsabilidades económicas y se presentaron a las elecciones, se unieron a Marrero y Gil en el cuartil superior. (De los ocho ministros con menor votación, dos viceprimeros ministros tenían responsabilidades económicas).
En resumen, en 2018 los votantes no estaban sacudiendo el sistema, pero hay alguna evidencia de rendición de cuentas económica retrospectiva con ministros económicos clave entre los supuestamente menos votados. En 2023, los votantes fueron más propensos a apoyar a los ministros considerados como promotores de la reforma económica. No se les responsabilizó por el bajo crecimiento económico o la alta inflación y, por lo tanto, no fueron castigados por la mala economía. En cambio, los votantes centrados en la economía pueden haber tenido expectativas de que estos ministros económicos trabajaran por un futuro mejor. Los votos reportados más bajos para los ministros económicos con malos resultados en 2018 apoyan H4a, mientras que los votos reportados más altos para los ministros económicos con mentalidad reformista en 2023 apoyan H4b.
Tabla 2. Resultados electorales por rol y cuartil de clasificación: Buró Político, generales, ministros.
| Cuartil | 1º 2018 | 1º 2023 | 2º 2018 | 2º 2023 | 3º 2018 | 3º 2023 | 4º 2018 | 4º 2023 | N 2018 | N 2023 |
| Buró Político | 3 | 5 | 4 | 4 | 6 | 2 | 2 | 3 | 15 | 14 |
| Generales | 3 | 1 | 6 | 2 | 4 | 4 | 5 | 4 | 18 | 11 |
| Ministros | 3 | 4 | 10 | 1 | 9 | 5 | 6 | 3 | 28 | 13 |
| N | 9 | 10 | 20 | 5 | 19 | 11 | 13 | 8 | 61 | 38 |
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Nota: Cálculos propios. Todos con niveles de confianza del 95%. Algunos individuos con dos o tres roles aparecen en más de una fila. Pruebas “t” (de dos colas) no estadísticamente significativas: En 2018, entre miembros del Buró Político, generales y ministros; entre miembros del Buró Político de 2018 y 2023; y entre miembros del Consejo de Ministros de 2018 y 2023. Pruebas t (de dos colas) estadísticamente significativas: Generales 2018, media = 88.46, DE = 5.2151, N = 18; Generales 2023, media = 82.43, DE = 4.7818, N = 11. Grados de libertad = 27, t = 3.1127, nivel de confianza del 95%, P = 0.0044. Fuente: Consejo Electoral Nacional (Resultados finales del proceso de elecciones nacionales).
Candidaturas militares
En 2018, no hubo diferencias estadísticamente significativas entre generales, ministros y miembros del Buró Político, pero, como se señaló en la Tabla 2, hubo una marcada caída estadísticamente significativa en el voto reportado para los generales entre 2018 y 2023; ningún otro segmento de élite sufrió una caída similar.
Además, en 2023 los generales obtuvieron menos votos que los civiles del Buró Político y los ministros que fueron candidatos. Había 19 civiles distintos entre los ministros y miembros del Buró Político que eran candidatos a diputados, es decir, contando a los individuos despojados de múltiples roles. Once generales fueron candidatos a diputados que, para este propósito, no se cuentan entre los ministros o los miembros del Buró Político. Así, la diferencia entre la élite militar y la élite civil es estadísticamente significativa (P<0.05), con los generales obteniendo un apoyo inferior. Estos hallazgos apoyan H5a, rechazando H5b.
Por ejemplo, en 2023, el General de Cuerpo de Ejército de ochenta años, Ministro de las Fuerzas Armadas y miembro del Buró Político, Álvaro López Miera, obtuvo una puntuación en el último cuartil en la provincia de La Habana; aparece tres veces en el último cuartil de la Tabla 2 como miembro del Buró Político, ministro y general. El General de División Roberto Legrá, viceministro y jefe del Estado Mayor General de las fuerzas armadas, se unió a él en el último cuartil junto con otros dos generales de división. El General de División Lázaro Álvarez Casas, ministro del Interior, obtuvo una puntuación en el tercer cuartil.
Entre los candidatos militares, sin embargo, el rango o la tarea militar no estaba relacionado con los votos reportados. Cuba tiene tres generales de cuerpo de ejército, uno en el primer cuartil, otro en el segundo y un tercero en el último cuartil. Cuba también tiene tres ejércitos cuyos jefes se encontraban respectivamente en el segundo, tercer y último cuartil.
El apoyo que las fuerzas armadas pudieron haber obtenido en años pasados por su defensa de la patria, su actuación en guerras en el extranjero u otros servicios a la nación ya no generó tanto apoyo electoral. Su uniforme, con razón o sin ella, los asociaba con la represión, lo que concuerda con la H5a.
Tabla 2. Resultados electorales por rol y cuartil de clasificación: Buró Político, generales, ministros.
| Cuartil | 1º 2018 | 1º 2023 | 2º 2018 | 2º 2023 | 3º 2018 | 3º 2023 | 4º 2018 | 4º 2023 | N 2018 | N 2023 |
| Buró Político | 3 | 5 | 4 | 4 | 6 | 2 | 2 | 3 | 15 | 14 |
| Generales | 3 | 1 | 6 | 2 | 4 | 4 | 5 | 4 | 18 | 11 |
| Ministros | 3 | 4 | 10 | 1 | 9 | 5 | 6 | 3 | 28 | 13 |
| N | 9 | 10 | 20 | 5 | 19 | 11 | 13 | 8 | 61 | 38 |
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Nota: Cálculos propios. Todos con niveles de confianza del 95%. Algunos individuos con dos o tres roles aparecen en más de una fila. Pruebas “t” (de dos colas) no estadísticamente significativas: En 2018, entre miembros del Buró Político, generales y ministros; entre miembros del Buró Político de 2018 y 2023; y entre miembros del Consejo de Ministros de 2018 y 2023. Pruebas t (de dos colas) estadísticamente significativas: Generales 2018, media = 88.46, DE = 5.2151, N = 18; Generales 2023, media = 82.43, DE = 4.7818, N = 11. Grados de libertad = 27, t = 3.1127, nivel de confianza del 95%, P = 0.0044. Fuente: Consejo Electoral Nacional (Resultados finales del proceso de elecciones nacionales).
Patrones y advertencias: el voto inconforme
Temas amplios emergen de las tendencias de datos agregados interprovinciales (véase la Tabla 5). Existe una relación, aunque no fuerte, entre la participación en las elecciones parlamentarias de 2018 y 2023 (Tabla 5, fila superior). La correlación no es más fuerte debido a las discontinuidades entre las dos elecciones, a saber, la pandemia de COVID-19, las crisis económicas, la represión que aumentó en 2020, culminó en julio de 2021 y continuó en 2022-2023, el contexto de mayor libertad percibida sobre cómo emitir un voto inconforme en 2023, y la reconfiguración de distritos y reducción del número de diputados a elegir.
Tabla 5. Correlaciones: elecciones a diputados de 2018 y 2023, y referéndum de 2022.
| Variables de correlación | Pearson “r” | Grados de libertad | Nivel de significancia |
| Participación 2018, 2023 | 0.45 | 14 | .10 |
| En blanco/Nulo, Selectivo 2018 | 0.31 | 14 | Ninguno |
| En blanco/Nulo, Selectivo 2023 | 0.33 | 14 | Ninguno |
| Participación, Inconforme 2023 | -0.16 | 14 | Ninguno |
| Inconforme 2023, Sí 2022,E | 0.18 | 14 | Ninguno |
| Inconforme 2023, Sí 2022,V | -0.07 | 14 | Ninguno |
| Inconforme, 2018, 2023 | 0.70 | 14 | .01 |
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Nota: Las correlaciones son Pearson “r”. Mis cálculos. Participación: Votantes como porcentaje de los votantes registrados. En blanco/Nulo: Suma de votos en blanco y nulos. Selectivo: Votantes que no apoyaron el voto unido pero no votaron en blanco o nulo. Inconforme: Votante inconforme = En blanco/Nulo + Selectivo. Sí: Votó sí en el referéndum del Código de las Familias de 2022. E: electorado completo. V: solo votantes.
Fuente: Consejo Electoral Nacional (Resultados finales del proceso de elecciones nacionales).
Las elecciones expresaron dos tipos de descontento, a saber, oposición sistémica versus oposición leal. La oposición sistémica objeta el sistema electoral en su totalidad (votos en blanco y nulos). La oposición leal acepta el sistema electoral, pero vota selectivamente entre candidatos. Ambos son tipos de voto inconforme porque ambos expresan oposición en las urnas, pero la forma de expresión de la desafección difiere. Existe una relación positiva, aunque estadísticamente insignificante, entre los votos en blanco más nulos y los votos selectivos tanto en las elecciones de 2018 como en las de 2023 (Tabla 5, segunda y tercera fila).
Una oposición sistémica diferente se disparó en 2023, a saber, la marcada disminución de la participación, que había evolucionado a lo largo de los años pero que cayó bruscamente en 2023 (Tabla 1). No existe una relación entre la participación y el voto inconforme en 2023 (véase la Tabla 5, fila cuatro), aunque se insinúa que la oficialidad se beneficia ligeramente de una mayor participación. Las personas que rechazan el sistema por completo no se presentan a las urnas en absoluto.
El voto inconforme no estuvo relacionado con las preferencias de política social con respecto a la orientación sexual y los problemas de género (Tabla 5, filas cinco y seis). En septiembre de 2022, Cuba celebró un referéndum sobre el nuevo Código de las Familias, una legislación nueva, compleja y exhaustiva. La contención política en el período previo al referéndum se centró en las relaciones entre personas del mismo sexo, a saber, el matrimonio, la adopción de niños, la reproducción asistida y los problemas transgénero. Los obispos católicos romanos y los bautistas, entre las comunidades de fe, se opusieron al referéndum pública y vigorosamente. Como proporción de los votos válidos reportados, excluyendo los votos en blanco y nulos, así como las abstenciones, el referéndum fue aprobado. Sin embargo, como porcentaje del electorado, el voto “sí” fue solo del 47 por ciento, y el porcentaje más alto de “sí” en cualquier provincia fue solo del 53 por ciento del electorado. Sin embargo, las correlaciones entre el voto inconforme de 2023 y el voto “sí” de 2022 son insignificantes tanto como porcentaje del electorado como como porcentaje de los votantes.
La provincia de Holguín (la tercera provincia más grande de Cuba por votantes registrados) proporciona pistas sobre estos patrones cambiantes. En 2018, Holguín apoyó a la oficialidad; su voto inconforme reportado fue el quinto más bajo entre las quince provincias. En contraste, en 2022 el peor resultado del Código de las Familias fue en Holguín, con el voto a favor bajando al 38 por ciento del electorado. En 2023, el voto inconforme de Holguín se situó apenas por debajo del promedio nacional, no tan favorable a la oficialidad como en 2018, ni tan distante como en 2022.
Finalmente, existe una fuerte correlación estadísticamente significativa entre el voto inconforme en 2018 y 2023, lo que indica que un núcleo de voto de oposición leal se consolidó durante la presidencia de Díaz-Canel.
Tabla 6. Aumento del voto inconforme, 2018-2023, por provincia (de oeste a este).
| Provincias | Aumento porcentual en el voto inconforme |
| Pinar del Río | 10.15 |
| Artemisa | 9.80 |
| La Habana | 8.81 |
| Mayabeque | 12.00 |
| Matanzas | 8.42 |
| Villa Clara | 11.15 |
| Cienfuegos | 9.42 |
| Sancti Spíritus | 12.95 |
| Ciego de Ávila | 11.20 |
| Camagüey | 9.75 |
| Las Tunas | 11.32 |
| Holguín | 13.58 |
| Granma | 14.47 |
| Santiago | 13.40 |
| Guantánamo | 11.04 |
| TOTAL | 10.91 |
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Nota: Cálculos propios.
Fuente: Consejo Nacional Electoral, 2018, 2023.
El cambio en el porcentaje de votantes reportados como inconformes en las elecciones de 2018 y 2023, por provincia, aparece en la Tabla 6. Las provincias orientales (Holguín, Granma y Santiago) reportaron los mayores aumentos en los porcentajes de votos inconformes; en 2018, estas habían sido algunas de las provincias con mayor apoyo al régimen político. Por lo tanto, la desafección política se nacionalizó entre las dos elecciones parlamentarias.
En ambos años, La Habana reportó el mayor porcentaje de votos inconformes. En 2018, la proporción entre La Habana y la provincia con menos votos inconformes fue de 1.82; en 2023, esa proporción se redujo a 1.27. Esta nacionalización del descontento también ayuda a explicar la amplia desafección con los gobernadores provinciales y los primeros secretarios del PCC (Tabla 4) en casi todas las provincias, así como la significación estadística de la preferencia por los candidatos locales sobre los provinciales y nacionales en cuatro de las provincias centrales y orientales (Tabla 3).
Conclusiones
Las elecciones a la Asamblea Nacional de Cuba de 2018 respaldaron la continuidad del régimen político. Esa elección y sus predecesoras habían reforzado el régimen y demostrado su poder invencible, de acuerdo con patrones de larga data entre los regímenes autoritarios.34 La participación había disminuido de 2013 a 2018, pero se había mantenido alta, mientras que la proporción de votos inconformes permaneció inalterada entre 2013 y 2018. En 2018, los miembros del Buró Político no sobrepoblaron los escalones inferiores de la votación reportada. Los ministros y generales también recibieron un apoyo sustancial; no aparecieron diferencias significativas dentro de la élite. Los candidatos nacionales y provinciales se desempeñaron tan bien como los candidatos locales. Once de los treinta principales funcionarios provinciales obtuvieron una puntuación en el cuartil superior, mientras que solo siete estuvieron en el cuartil inferior. La principal manifestación de descontento fue la votación económica contra los ministros responsabilizados por el mal desempeño económico.
Los resultados de 2023 fueron diferentes. Contrariamente a la expectativa de la literatura comparada de que la participación y los resultados de la votación deberían retratar al régimen como invencible (H1a), esta elección demostró que la magnitud de las crisis superó la capacidad del régimen para movilizar la participación y el apoyo a sus candidatos como en el pasado (H1b apoyada). La participación cayó marcadamente, superando los patrones pasados.
Contrariamente a la expectativa de algunos académicos de que la familiaridad con el nombre y la alta visibilidad mediática aumentarían las cuotas de voto de los candidatos nacionales y provinciales conocidos (H2a), en 2023 muchos candidatos nacionales y provinciales se encontraban entre los supuestamente menos votados (H2b apoyada).
Consistentemente con la perspectiva de que los candidatos con raíces locales, evocando la investigación pionera de V. O. Key, superarían a los candidatos nacionales o provinciales porque los votantes apoyan primero a sus amigos y vecinos, en 2023 los candidatos a diputados locales superaron a las candidaturas nacionales y provinciales en todas las provincias menos en una (H3a apoyada).
Los funcionarios provinciales (gobernadores y primeros secretarios provinciales), especialmente, fueron responsabilizados; sus cuotas de voto fueron más bajas que las de otros candidatos (H3c apoyada). La caída en el apoyo a los funcionarios políticos y administrativos provinciales fue altamente estadísticamente significativa y una ruptura con el pasado.
Sin embargo, los resultados para los candidatos nacionales de alta visibilidad fueron mixtos, algunos con excelentes resultados mientras que otros se ubicaron en el cuartil inferior; H2b pinta con una brocha demasiado ancha. En cambio, H3a y H3c abordan mejor los resultados de esta elección: el triunfo de los candidatos localistas, el castigo electoral a los funcionarios provinciales, mientras que los candidatos nacionales del Buró Político y el Consejo de Ministros experimentaron disminuciones insignificantes en los votos reportados.
Contrariamente a la literatura de política comparada que, dada una economía en crisis, los ministros civiles responsables de la política económica tendrían el peor desempeño (H4a), en 2023 aquellos ministros de política económica asociados con la reforma económica se encontraban entre los supuestamente más votados; el castigo retrospectivo no recayó sobre ellos, los votantes esperaban que cambiaran las futuras políticas económicas.
Y contrariamente al tema de la investigación pasada sobre la fuerzas armadas cubanas de que los generales mantendrían el apoyo público (H5b), la mayoría de esos oficiales se encontraban entre los supuestamente menos votados (H5a apoyada). La caída en el apoyo reportado a los generales fue uno de los cambios estadísticamente más significativos entre 2018 y 2023.35
En 2023 se habían establecido tres tipos de comportamiento electoral: la abstención como oposición sistémica; los votos en blanco más nulos también como oposición sistémica, y el voto selectivo como una oposición leal que acepta la ley electoral pero no respalda el voto unido. Sin embargo, los patrones de participación entre elecciones aún no se habían consolidado.
El patrón nuevo más fuerte que emerge de las elecciones de 2018 a 2023 es una consolidación y nacionalización del voto inconforme. Mientras que La Habana lideró el voto inconforme en ambas elecciones, las brechas en los votos inconformes entre La Habana y las provincias orientales, evidentes en 2018, se habían reducido notablemente para 2023.
Las elecciones parlamentarias de Cuba de 2018 y 2023 presentaron muchos impedimentos autoritarios para el ejercicio de la política democrática, como había sido el caso durante décadas. Los partidos de oposición estaban prohibidos. A los candidatos no se les permitía competir entre sí, redactar sus propias biografías o hacer campaña defendiendo políticas y candidaturas específicas. Las reglas subvencionaban las candidaturas nacionales y provinciales a expensas de los candidatos locales. La movilización política sistemática, en apoyo del voto unido para la lista oficial, intentó frenar la abstención y el voto en blanco, nulo o selectivo. Ninguna de las dos fue una elección justa, lejos de ser democrática, pero la elección de 2023 fue la primera en Cuba desde la década de 1940 en permitir y demostrar el aumento de la desafección a lo largo de la nación, incluso cuando los líderes del régimen político proclamaron su victoria una vez más.
Desde la perspectiva del partido gobernante, el resultado de las elecciones de 2023 no fue bueno, con H6b apoyada. La caída en la participación señaló una erosión de la confianza y una vulnerabilidad del régimen político. Los votos inconformes se dispararon y la desafección electoral se nacionalizó. Sus candidatos nacionales y provinciales de alta visibilidad y más conocidos no lograron superar a los candidatos locales, lo que indica resultados peores que los que durante mucho tiempo sostuvieron el gobierno del partido comunista en Vietnam o la antigua Unión Soviética. Los gobernadores provinciales y los primeros secretarios provinciales del PCC tuvieron resultados significativamente más pobres que en 2018, con algunos clasificándose en último lugar en su provincia. Los generales se desempeñaron mal, habiendo perdido el brillo militar de la victoria en guerras y la reputación de ser competentes en la gestión. La movilización política oficial ya no aseguraba los resultados electorales. De 2018 a 2023, por primera vez en la historia de tales elecciones, los cubanos responsabilizaron a algunos de sus funcionarios y, por lo tanto, dieron un pasito hacia la democratización.
El lado positivo para el establishment político fue que sus reformistas económicos, en su mayor parte, se desempeñaron bien, y sus miembros del Buró Político, en su mayor parte, mantuvieron sus cuotas de voto reportadas. Esto implica un electorado que todavía está dispuesto a intentar la reforma en lugar de la ruptura dentro del régimen. El discurso oficial también afirma respaldar reformas económicas limitadas, a pesar de un ritmo de implementación muy lento, mientras se mantiene un régimen político sin cambios. De 2018 a 2023, el electorado pareció apoyar la apertura de la economía, evitando llamar a las fuerzas armadas a las calles y reemplazando masivamente a los cuadros provinciales. El futuro de este régimen político puede depender de la voluntad de los líderes de escuchar a sus votantes y hacer esto.
Notas
1. Puig Meneses, “Trabajar de una manera.”
2. Para un intento de hacer eso para la elección de 2013, véase Fonseca Galvis y Superti, “Who Wins.”
3. Gandhi y Lust-Okar, “Elections under Authoritarianism”; Miller, “Elections, Information, and Policy Responsiveness in Autocratic Regimes”; Blaydes, “Who Votes in Authoritarian Elections and Why.”
4. Shi, “Voting and Nonvoting in China.”
5. Malesky y Schuler, “Paint-by-numbers”; Malesky y Schuler, “The Single Party’s Dictator Dilemma.”
6. Magaloni, Voting for Autocracy, 15.
7. Véase también Simpser, Why Governments and Parties.
8. Stokes y Miller, “Party Government,” 540, 543.
9. Bartels, “Messages Received.”
10. Abramowitz, “Name Familiarity,” 684.
11. Key, Southern Politics, 132, 141.
12. Dilla, González Núñez y Vicentelli, Participación Popular, 69–73.
13. Gilison, “Soviet Elections.”
14. Malesky y Schuler, “Paint-by-numbers”; Malesky y Schuler, “The Single Party’s Dictator Dilemma.”
15. Lewis-Beck, Economics and Elections, 30.
16. Alesina y Roubini, Political Cycles.
17. Heilman, China’s Political System, 251–252.
18. Greitens, Dictators and their Secret Police.
19. Tedesco, “De militares a gerentes.”
20. Domínguez, “Cuban Military and Politics,” 24.
21. Gaceta Oficial de la República de Cuba, 1992, artículo 92; 2019, artículo 192.
22. Gaceta Oficial de la República de Cuba, 1992, artículo 92; 2019, artículos 152 y 153.
23. Gaceta Oficial de la República de Cuba, 1992, artículo 98, 2019, artículos 85e y 85f.
24. Gaceta Oficial de la República de Cuba, 1992, artículos 87 y 93, 2019, artículo 193.
25. Cruz Suárez, “Un voto unido”; Palomares Calderón, “Votar unidos.”
26. Consejo Electoral Nacional, “Resultados finales.”
27. Informe de observación electoral ciudadana.
28. En Vivo, “Informan resultados finales.”
29. Wall, “Open List Proportional Representation,” 4.
30. Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPALSTAT; Antón Rodríguez, “Economía cubana cerró 2022.”
31. Organización Mundial de la Salud, Global Health Observatory. Cuba.
32. Fiscalía General de la República, “Fiscalía General.”
33. Key, Southern Politics.
34. Linz, “Totalitarian and Authoritarian Regimes,” 351.
35. Soy el académico cuya hipótesis pasada no está respaldada por estos hallazgos con respecto a los militares.
Agradecimientos
Versiones anteriores de este artículo fueron presentadas en la Conferencia Anual de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana, Facultad de Derecho de la Universidad Internacional de Florida, Miami FL, EE. UU., 2023 y 2024.
Declaración de divulgación
El autor no reportó ningún posible conflicto de intereses.
Notas sobre el autor
Jorge I. Domínguez, jubilado, fue profesor de Gobierno en la Universidad de Harvard, de 1972 a 2018, donde también se desempeñó como el primer vicerrector de asuntos internacionales y director del Weatherhead Center for International Affairs. Ha publicado artículos y libros sobre política comparada e internacional latinoamericana, con especialidades en México y Cuba.
ORCID
Jorge I. Domínguez http://orcid.org/0000-0002-2193-553X
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