En Cuba, es urgente romper las cadenas del estancamiento, lo cual exige una postura inequívoca y ética, junto a una voluntad genuina de emprender una transformación constructiva. El porvenir de Cuba y la dignidad intrínseca de su pueblo no pueden seguir siendo rehenes de la indecisión y el inmovilismo paralizante, de trivialidad y la polarización.
Este documento es una propuesta asumida mancomunadamente por el Consejo para la Transición Democrática en Cuba y el Centro de Acción Política “Cuba Próxima”, sobre la cual centrarán su colaboración en la actualidad. Dicha estrategia establece un camino sólido hacia el inicio de una transición en Cuba, a partir de las condiciones que sean. Es decir, ya sea porque el Gobierno actual decida inaugurar un proceso de transformación económica, social y política, o porque no decida hacerlo y en poco tiempo la crisis que se agrava en cada instante suscite un acontecimiento imprevisible que implique el inicio de un “nuevo tiempo político”.
Lo hacemos porque Cuba demanda una ruta basada en el realismo político que sustituya la parálisis y la confrontación por un proceso de pasos recíprocos, verificables y con garantías internacionales. Esta estrategia deberá articularse mediante cuatro procesos simultáneos: un Diálogo Soberano Multiactor interno, un diálogo hacia la Normalización Estratégica con Estados Unidos, un diálogo con la Unión Europea, con el apoyo de otros actores relevantes internacionales, y una ruta de acción constitucional, legitimada en la soberanía popular, que coloque a los ciudadanos como definidores y decisores de la vida pública.
Tal ruta debía orientarse al logro de ocho pilares para un país funcional:
1- Garantía plena de Derechos Humanos (civiles, políticos, económicos, sociales y culturales).
2- Estado de Derecho Democrático y Social, con separación de poderes y autonomía local.
3- Elecciones periódicas, libres, democráticas y pluralistas.
4- Igualdad de oportunidades e inclusión social sin discriminación.
5- Organismos públicos eficientes al servicio del ciudadano.
6- Economía Social de Mercado.
7- Centralidad de la cuestión laboral y salarios dignos.
8- Servicios universales (salud, educación y seguridad social).
9- Soberanía y neutralidad estratégica, basadas en la paz y el respeto mutuo.
Estos procesos paralelos se pueden estructurar en tres ejes coordinados: ese diálogo soberano entre cubanos razón fundamental de cualquier proceso responsable; un diálogo y unas líneas de acción autónomos dentro del tejido ciudadano-sociedad civil, por una parte, y del Gobierno, por otra parte, con la Unión Europa y otros actores relevantes internacionales; y un proceso de normalización Cuba-EE. UU., basados en pasos recíprocos y verificables:
Fase | Acciones de la parte cubana | Acciones de la parte estadounidense |
| 1 | – Respeto por parte del Estado y el Gobierno a los derechos, las garantías y los mecanismos que reconocen y pueden proteger a los ciudadanos según la Constitución de 2019. – Liberación de los presos políticos e inicio de un proceso de despenalización del disenso que haga posible el avance hacia una democratización reconciliadora. Esto según la Ley de Amnistía y Despenalización del Disenso, propuesta por el Consejo para la Transición Democrática en Cuba, y promovida actualmente por las diversas organizaciones que integran el Foro Acción Amnistía 2026. – Implementar un proceso de diálogo autónomo entre actores y organizaciones de la sociedad civil ‒incluso dentro del marco legal y constitucional formal vigente‒ en busca de consensos específicos al interior de la sociedad y de lograr capacidad de interlocución sociopolítica. – Institucionalización de la Sala de Garantías Constitucionales, prevista en la Ley 140/2021, como órgano protector de la seguridad jurídica y de los Derechos Humanos, y de tutela de la aplicación directa de la Constitución. Esto último asegura además el ejercicio de los derechos, incluso ante el déficit de leyes o la existencia de normas jurídicas aún vigentes contrarias a estos, como pueden ser las libertades de expresión, acceso a la información y prensa, movimiento, reunión, manifestación y asociación. Integrada por juristas cubanos de reconocido prestigio y observadores jurídicos internacionales con voz, y en una primera etapa bajo un sistema de designación por tercios (gobierno, oposición política, académicos del derecho y sociedad civil independiente). – A partir de la Ley de Amnistía y Despenalización del Disenso, propuesta por el Consejo para la Transición Democrática en Cuba, lograr un acuerdo de Amnistía condicionada, que sea general y plena, excepto para quienes hayan cometido crímenes desde cualquiera de las partes en conflicto. – Implementar un programa de estabilización económica y medidas de emergencia orientado a frenar la caída de la producción y del poder adquisitivo. Esto incluye la eliminación de restricciones al sector privado, la liberalización de precios, comenzar la reestructuración de GAESA y de las empresas estatales irrentables, así como la creación de garantías jurídicas para fomentar la inversión nacional e internacional. – Financiamiento internacional para un programa de emergencia de seguridad alimentaria y suministro de medicamentos, gestionado por agencias de la Iglesia Católica, otras iglesias establecidas en Cuba y las Naciones Unidas. – Implementación de un plan de rescate energético de emergencia, concebido como un imperativo de seguridad humana y estabilidad social, gestionado por un consorcio de naciones con solvencia técnica. – Suscripción de un Acuerdo de Cooperación con gobiernos de países de la Unión Europea con reconocidos estándares de gobernanza cualitativa para que expertos asesoren el desarrollo de las funciones gubernativas, ministeriales y de otras instituciones públicas. | – Levantamiento del cerco energético y las otras sanciones establecidas recientemente. – Retiro de Cuba de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo. – Flexibilización a las restricciones de viajes de estadounidenses a Cuba y a las remesas de las familias cubanas. – Institucionalizar los intercambios culturales, científicos y humanitarios. – Apertura del mercado estadounidense y la banca a las empresas privadas cubanas. – Flexibilizar las sanciones que impiden una mayor participación de la comunidad cubanoamericana en la economía de la Isla. – Apoyo al plan de financiamiento internacional para un programa de emergencia de seguridad alimentaria y suministro de medicamentos. – Apoyo al plan de implementación de un rescate energético de emergencia. |
| 2 | Acuerdos sobre: – Ratificación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, asumiendo la fiscalización internacional y la obligación de cumplir los compromisos contraídos, junto con el inicio de la plena reincorporación de Cuba a los organismos regionales y hemisféricos. – Implementar reformas estructurales e institucionales de fondo al modelo económico que permitan garantizar una recuperación sostenida de la producción y los ingresos; ello de acuerdo con las propuestas detalladas en los documentos del Centro de Estudios sobre el Estado de Derecho “Cuba Próxima” y otras propuestas, como, del Cuba Study Group y Cuba Trasformación. – Proceder a la reestructuración completa de GAESA mediante la transferencia de sus activos, reservas en divisas y empresas a organismos civiles y auditables. Garantizar la profesionalización de las instituciones militares bajo un marco democrático. – Promover el reingreso de Cuba a los organismos financieros multilaterales. Así como, gestionar un acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinado a captar recursos para proyectos de infraestructura y desarrollo social. – Promulgación de una Ley Electoral Provisional, para uso en una sola ocasión, que asegure unas elecciones libres y competitivas aún en un contexto carente de reglas e instituciones democráticas —que quienes resulten electos deberán comenzar a crear—, sin sólidos medios de comunicación, sin organizaciones de la sociedad civil y fuerzas políticas establecidas, y sin una previa nueva constitución. – Ejecutar una solución definitiva a la problemática de las expropiaciones a cubanos, por medio de procesos rigurosamente transparentes que eviten tratos preferenciales y tráficos de influencias, capaz de clausurar un pasado de desencuentros y, a la vez, constituir un incentivo para la convivencia y el bienestar en el país. Ello consistente en: *La emisión de créditos fiscales, que puedan ser transferibles y vendibles en los mercados financieros, supeditados en cierta proporción a nuevas inversiones de capital en el país. *El trueque del valor expropiado a una empresa cubana, que actualmente se dedicada con éxito a ese giro en el extranjero, por inversión en Cuba. *Acerca de las viviendas expropiadas, reconocer inequívocamente el derecho de la propiedad de aquellos que las viven, sin gravámenes de ningún tipo y sin compensación para sus antiguos dueños. Lo cual sería viable sólo si los perjudicados aprecian en esto algo positivo que contribuya a un país donde también ellos quepan a modo de sociedad plural y desarrollada. – Negociación directa sobre reclamaciones por expropiaciones a ciudadanos estadounidenses, y la creación de un Fondo de Reconstrucción Multilateral que facilite que estas compensaciones puedan pagarse, en parte, mediante la utilización de Certificados de Inversión Preferente. – Suscripción de un Acuerdo Bilateral contra el crimen organizado y el narcotráfico. | – Apoyar el proceso de reincorporación de Cuba a los organismos regionales y hemisféricos y la reintegración de Cuba a los organismos financieros internacionales. – Participación activa en la mesa de negociación sobre compensaciones, y en la creación del Fondo de Reconstrucción Multilateral. – Suscripción de un Acuerdo Bilateral contra el crimen organizado y el narcotráfico. |
| 3 | – Asegurar el cumplimiento de las garantías para las elecciones generales, contando con acompañamiento y cooperación internacional. – Definición de cronograma electoral y constitución de una Comisión Electoral Nacional neutral. – Elecciones generales, según el acuerdo, con observación internacional plena. – Convocar a quienes resulten electos para que ejecuten la siguiente ruta de transición, sean sus agendas de diversas filiaciones ideopolíticas: *Un marco constitucional democrático provisional. *Aprobar leyes de necesidad inmediata, relacionadas con los Derechos Humanos y el desarrollo socioeconómico. *Establecer condiciones sociales, económicas y políticas que aporten a la estabilidad y el desarrollo. *Aprobar una Ley que regule el proceso constituyente, elección y toma de posesión de la Asamblea Constituyente. *Aprobar una Ley de tránsito constitucional que establezca el modo de institucionalizar la nueva Constitución y la realización de elecciones generales. | – Suspender la aplicación del Título III (Ley Helms-Burton) y promover su derogación legislativa ante el Congreso. – Acuerdos en sectores clave (energía, minería y turismo, etcétera). |
Para asegurar la viabilidad de esta ruta, se incorporan los siguientes ejes de acción:
1- Custodia y garantía internacional: No solicitamos tutela, sino una Mediación Técnica y Política de Alto Nivel. Proponemos que naciones democráticas de América Latina junto con la Unión Europea y países miembros, actúen como garantes del cumplimiento de los acuerdos, restando carga ideológica al proceso y asegurando su legitimidad soberana.
2- Seguridad jurídica: Esta ruta requiere que el estamento militar y administrativo actual perciba una alternativa segura. La Ley de Amnistía y la reforma institucional deben garantizar que la justicia transicional promueva la reconciliación y no la persecución, asegurando un rol profesional para los actuales funcionarios públicos y las instituciones militares en el nuevo marco democrático.
3- El alivio social: La Fase 1 debe generar resultados tangibles en el bienestar ciudadano. Esta debe priorizar las garantías al sector privado, a la inversión nacional e internacional, así como a la inversión de la diáspora y a la ayuda humanitaria directa; todo ello con el propósito de desactivar la crisis de servicios básicos.
En Cuba, es urgente romper las cadenas del estancamiento, lo cual exige una postura inequívoca y ética, junto a una voluntad genuina de emprender una transformación constructiva. El porvenir de Cuba y la dignidad intrínseca de su pueblo no pueden seguir siendo rehenes de la indecisión y el inmovilismo paralizante, de trivialidad y la polarización.
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