La soberanía no puede seguir siendo invocada como un atributo abstracto del Estado o de un partido. La soberanía solo existe plenamente cuando reside en el pueblo y se ejerce a través de mecanismos efectivos de representación, control y participación. Devolver la soberanía al pueblo cubano es, por tanto, la única garantía real de independencia, libertad, democracia y progreso general.
Cuba atraviesa uno de los momentos más delicados y decisivos de su historia republicana. La prolongada crisis económica, el deterioro acelerado de las condiciones de vida, la fragmentación social y la erosión de la legitimidad política han colocado al país ante una disyuntiva impostergable: persistir en la inercia autoritaria y el conflicto permanente, o abrir un proceso político propio, soberano y ordenado que permita a los cubanos decidir libremente su destino.
En este contexto surge la propuesta de la Concertación Democrática Cubana D Frente, una iniciativa que interpela de manera directa, clara y responsable tanto a la sociedad cubana como al Gobierno de la Isla, y que se dirige también a los principales actores internacionales con influencia en el futuro de Cuba. No se trata de una proclama retórica ni de un gesto simbólico, sino de una hoja de ruta política que aspira a crear condiciones reales para una transformación democrática pacífica, inclusiva y genuinamente nacional.
El punto de partida de la propuesta de D Frente es inequívoco al afirmar que la responsabilidad exclusiva de iniciar un proceso político de transformación democrática recae en el Gobierno cubano. No por una concesión externa, ni como resultado de presiones foráneas, sino como un deber histórico frente a la nación.
La soberanía no puede seguir siendo invocada como un atributo abstracto del Estado o de un partido. La soberanía solo existe plenamente cuando reside en el pueblo y se ejerce a través de mecanismos efectivos de representación, control y participación. Devolver la soberanía al pueblo cubano es, por tanto, la única garantía real de independencia, libertad, democracia y progreso general.
D Frente sostiene que cualquier intento de postergar indefinidamente este proceso, o de reducirlo a reformas administrativas sin apertura política real, no hará sino profundizar la crisis y aumentar los riesgos de soluciones traumáticas, impuestas o ajenas a los intereses nacionales.
La propuesta establece con claridad que no puede existir un proceso político auténtico sin condiciones mínimas que lo hagan creíble, verificable y aceptable para la ciudadanía. Entre ellas, se destacan cuatro medidas inmediatas e ineludibles:
1. La liberación de todos los presos políticos, sin excepciones ni condicionamientos.
2. El fin de la represión por motivos políticos, incluyendo en final de la criminalización de la disidencia, la protesta cívica y la organización independiente.
3. El reconocimiento legal de todas las fuerzas políticas, sociales y cívicas, sin exclusiones ideológicas.
4. La convocatoria a elecciones plurales y competitivas, basadas en una ley electoral provisional que garantice igualdad de condiciones, transparencia y acceso efectivo de los ciudadanos a los órganos de representación y gobierno.
Estas medidas no tienen que constituir una ruptura del orden nacional, pero sí restablecerían los principios elementales de legalidad política y convivencia cívica.
D Frente también subraya un elemento esencial, o sea, estas elecciones plurales no deben concebirse como un fin en sí mismo, sino como el inicio de un proceso político más amplio y profundo.
Por ello, la Concertación reitera que, si las circunstancias permiten la concurrencia de candidatos comprometidos con esta vía, solicitará de ellos un compromiso público y verificable con una gestión orientada a:
1. Definir un marco constitucional democrático provisional.
2. Garantizar plenamente los Derechos Humanos y las libertades fundamentales.
3. Promover una distensión política sostenida, basada en el diálogo y la inclusión.
4. Impulsar la modernización de la economía, con reglas claras, equidad social y seguridad jurídica.
5. Atender de manera prioritaria las urgencias sociales que afectan a millones de cubanos.
6. Preparar el camino hacia un auténtico proceso constituyente, en el que el pueblo cubano ejerza directamente su soberanía.
Esta visión rechaza tanto la improvisación como la imposición, y apuesta por una transformación ordenada, responsable y centrada en el bienestar de la ciudadanía.
Uno de los pilares más sensibles y a la vez más necesarios de la propuesta de D Frente es el establecimiento de un proceso de Reconciliación Nacional. Cuba no podrá reconstruirse sobre la base del resentimiento o la impunidad.
La Concertación plantea una reconciliación basada en la paz, la justicia y la transparencia, que reconozca el sufrimiento de las víctimas, establezca responsabilidades conforme al derecho y permita cerrar ciclos de confrontación estéril. No se trata de revancha ni de borrón y cuenta nueva, sino de un ejercicio de madurez política indispensable para la convivencia futura.
D Frente dirige su mensaje, en primer lugar, a los cubanos de la Isla y de la emigración, convocándolos a asumir un papel activo, sereno y responsable en la construcción de un consenso nacional. La fractura entre cubanos solo beneficia a quienes apuestan por el inmovilismo o por salidas autoritarias.
Al mismo tiempo, la propuesta aboga por el apoyo del Gobierno de Estados Unidos, de la Unión Europea y de los países de América Latina, si bien a la vez recuerda que la solución a la crisis cubana debe ser negociada entre cubanos, sin tutelas ni imposiciones externas. Cualquier intento de instrumentalizar la crisis, o de condicionar el futuro de Cuba a intereses geopolíticos ajenos, corre el riesgo de confiscar al pueblo cubano las transformaciones que necesita con urgencia.
La propuesta de la Concertación Democrática Cubana D Frente no promete soluciones mágicas ni resultados inmediatos. Ofrece, en cambio, algo más valioso y escaso en la Cuba actual: una vía política racional, pacífica y soberana para salir de la crisis.
La historia juzgará a quienes, teniendo la responsabilidad y la oportunidad de iniciar este proceso, opten por cerrarle el paso. Pero también recordará a quienes sepan anteponer el interés nacional, devolver la soberanía al pueblo y abrir un nuevo capítulo de libertad, dignidad y progreso para Cuba.
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