Declaración del Centro de Estudios sobre el Estado de Derecho “Cuba Próxima”
El Centro de Estudios sobre el Estado de Derecho “Cuba Próxima” considera extremadamente deficiente el programa que acaba de anunciar el Gobierno cubano para “corregir distorsiones y reimpulsar la economía”. El Estado, una vez más, desaprovecha el potencial nacional y coloca a los cubanos ante la posibilidad de un abismo mayor.
“Cuba Próxima”, asimismo, reconoce con respeto y esperanza el esfuerzo del creciente sector de micro, pequeñas y medianas empresas privadas (MiPymes) en Cuba. A pesar de las precarias condiciones económicas y regulatorias en las que se ven obligadas a operar, estas iniciativas ciudadanas generan empleos, ofrecen servicios esenciales y encarnan la voluntad de sostener la vida con trabajo honesto y dignidad personal.
Cada emprendimiento que se abre camino en medio de las dificultades es una muestra concreta de la capacidad creativa, cívica y solidaria del pueblo cubano, y de cuánto podría avanzar la nación si se liberaran plenamente las fuerzas productivas bajo un marco institucional estable y predecible.
Desde esta convicción, “Cuba Próxima” sostiene que el progreso económico real solo será posible si el Gobierno decide comprometerse de manera definitiva con una estrategia económica integral, creíble y transparente, guiada por objetivos específicos, metas medibles y plazos definidos, abierta a la inversión de todos los cubanos —de la Isla y de la emigración— y de quienes, en el mundo, deseen cooperar con el desarrollo nacional.
Tal propósito exige transformaciones legales e institucionales profundas que garanticen la seguridad jurídica, la competencia leal y la confianza social que toda economía moderna necesita. En este sentido, “Cuba Próxima” invita a considerar las propuestas contenidas en nuestro documento Pilares de la institucionalización empresarial y comercial, que ofrece una hoja de ruta para la edificación de un marco normativo capaz de hacer del emprendimiento y del comercio motores sostenibles del desarrollo nacional y del bienestar de cada cubano.
A la vez, reafirmamos que ningún progreso económico será justo ni duradero si se descuidan los derechos laborales. Allí donde hay un empleador y un empleado, hay una relación de poder que necesita ser regulada por instituciones sólidas para evitar abusos y resolver conflictos de intereses. Por ello, el respeto a la dignidad, la protección social y la participación equitativa de los trabajadores deben constituir el corazón de cualquier modelo de prosperidad.
Finalmente, “Cuba Próxima” subraya que la confianza en la capacidad personal como fuente de prosperidad económica solo alcanza su plenitud cuando se extiende, con valentía, a la confianza en el individuo como ciudadano capaz de asumir responsabilidades en los asuntos públicos y de contribuir, desde su libertad y su talento, al destino colectivo de la nación.
Solo así —con instituciones firmes, economía libre, justicia social y ciudadanía activa— Cuba podrá encontrar el camino cierto hacia la prosperidad y el Estado de Derecho.
Junta Directiva, 30 de octubre de 2025.
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