La Patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos. José Martí

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Debate constitucional en Cuba: La Constitución de 1940 como legado y la urgencia de una Convención Constituyente

La elección del camino hacia ese horizonte constitucional demandará sabiduría, visión de futuro y un compromiso inquebrantable con la voluntad del pueblo cubano.

25 Sep 2026
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Imagen © Jeremy Zero

El debate sobre el futuro constitucional de Cuba se enriquece al considerar la valiosa herencia de la Constitución de 1940. Este texto, no solo representó un crisol de las diversas corrientes políticas y socioeconómicas de su tiempo, sino que también se distinguió por su depurada técnica jurídica y su capacidad para abordar los complejos desafíos de aquella época. Su pluralismo inherente y su vocación de diálogo nacional la erigen como un ejemplo paradigmático de consenso político.

Sin embargo, la Cuba de hoy dista significativamente de aquel contexto histórico. Las tensiones entre nacionalismo y pluralismo que la Constitución de 1940 supo gestionar se han transformado en desafíos epocales distintos, exigiendo respuestas novedosas y adaptadas a la realidad contemporánea. Si bien podríamos considerar esta Constitución como un marco legal previo para una transición, sus propias virtudes nos advierten sobre la necesidad de un proceso de ajuste profundo, genuinamente participativo y con sólidas garantías democráticas. En esencia, tal empresa casi demandaría la convocatoria de una convención constituyente que refunde el pacto social cubano.

La magnitud de los cambios requeridos para adaptar la Constitución de 1940 a las exigencias del siglo XXI solo puede emanar de un análisis nacional plural y de un acuerdo colectivo democrático. Intentar una reforma superficial o apresurada podría socavar la legitimidad del proceso y perpetuar las tensiones en lugar de resolverlas.

Ante este panorama, la propuesta de concentrar los esfuerzos nacionales en la construcción de una nueva Carta Magna se presenta como el horizonte constitucional más prometedor. No obstante, la pregunta crucial radica en cómo transitar hacia esa convención constituyente de la manera más pragmática, sencilla y ágil posible.

Una vía que merece consideración es la sugerida por algunos: empoderar a un nuevo Parlamento democrático para que realice ajustes selectivos y rápidos a la actual Constitución de 2019. El objetivo primordial de esta acción provisional sería garantizar los derechos fundamentales y establecer las bases de una democracia política funcional. Este marco legal transitorio permitiría institucionalizar una ciudadanía en condiciones de participar activamente en la recuperación del país y, crucialmente, en la elección de los representantes que conformarán la futura Asamblea Constituyente.

Es fundamental subrayar que esta opción no se presenta como intrínsecamente superior a otras. Su valor reside en su potencial para ofrecer una ruta pragmática y expedita hacia un escenario donde la decisión sobre el futuro constitucional de Cuba recaiga genuinamente en el pueblo, a través de una Asamblea Constituyente electa en un marco estatal democrático. Sin esta condición, la legitimidad y representatividad de cualquier asamblea constituyente se verían comprometidas.

La rica herencia de la Constitución de 1940 nos recuerda la importancia del diálogo y el pluralismo en la construcción de un ordenamiento jurídico sólido. Sin embargo, la transformación de Cuba exige un nuevo pacto social, forjado a través de un proceso inclusivo y democrático que desemboque en una Carta Magna que responda a los desafíos del presente y siente las bases para un futuro de libertad y prosperidad. La elección del camino hacia ese horizonte constitucional demandará sabiduría, visión de futuro y un compromiso inquebrantable con la voluntad del pueblo cubano.

SOBRE LOS AUTORES

( 151 Artículos publicados )

Director de Cuba Próxima. Jurista y politólogo. Miembro del Diálogo Interamericano. Editor de la revista católica Espacio Laical (2005-2014) y director del Laboratorio de Ideas Cuba Posible (2014-2019).

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